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Ahora, sin más, volvemos a los tres poemas, dos ensayos y un cuento de la semana
[Lo único que he aprendido]
de Marta Marta Muñoz-Rojas Szpilka
Lo único que he aprendido con la edad es que cuánto más escucho, menos termino oyendo. Cuánto más descubro, menos termino conociendo. Cuanto más miro, menos termino viendo. Lo único que he aprendido con la edad es que realmente, nada sé.
Nota del editor: Muñoz-Rojas escribe con la paciencia de quien tiene algo importante que decir y sabe que su importancia es más importante que toda premura. Sus frases fluyen de una a otra; saben a dónde van. Aún si ella, en sus versos, dice que no sabe nada, me atrevo a sugerir que sabe un par de cosas.
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[Sueño un día]
de Diego Labrador
Sueño un día con esa mañana inmortal Donde todos nos reunamos, no en un solo canto Sino en un mismo silencio Una única tonada colectiva Del pálpito de la esperanza Del luto de la muerte moribunda Del llanto de las vírgenes recordadas Resoplará mi tumba. [...]
Nota del editor: Con este poema, cierra un ciclo de versos de Labrador (pueden leer los otros dos aquí y aquí). Mismos que me parecen un solo poema sobre el final de los tiempos; sobre el atardecer donde todo termina. Este, he de confesar, es mi favorito porque hace, como un gran poeta, un esfuerzo por re-escribir los versos anteriores. Si en ellos, hay un aire desesperado ante el cierre de la vida, estos últimos versos muestran la esperanza—misma que, me atrevo a creer, solo llega a los que más batallan—. Estos versos postreros—que han de ser los primeros en la carrera de Labrador—prometen una vida llena de rigor poético. Un honor que arranque en Perpetuo.
Lee el poema completo:
Minotauros
de Juan Carlos Ancona Leal
Ya nada puede hacer que nos perdamos en nuestro laberinto, innumerables veces recorrido, tantas veces resuelto, tal vez porque no queremos salir y deseamos ser el minotauro que espera con paciencia mientras duerme a que alguien lo visite y al despertar no encuentra el rastro de su propio hilo de Ariadna.
Nota del editor: Hay algo precioso cuando un mito se encuentra con la modernidad; de volver a visitar un laberinto que ha sido explorado hasta el cansancio. A su manera, reivindica al mito; le da una vida más. Pero también, le da vida al autor moderno que encontró, en el pasado, inspiración. Que tuerce el mito hasta ser otra cosa y los laberintos ya no son de ladrillos, sino de ideas propias. Ese es el mérito de Ancona Leal.
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Los Miserables y el sistema penitenciario
de Alejandro Roemer González
La capacidad o incapacidad humana de “transformarse” entrama profundas consideraciones filosóficas — ¿existe tal cosa como la naturaleza individual y es ésta inmodificable? ¿Es el ser humano libre de pensar y actuar según dicte su conciencia? Más aún ¿es libre de decidir lo que ésta dicta? recordemos la fórmula de Schopenhauer: “un hombre puede hacer lo que quiere, pero no querer lo que quiere”.
No se debe responder a estas preguntas con mirada abstracta, sino plantearlas en términos concretos: ¿puede un ex-convicto convertirse en un ciudadano de valor para la sociedad? ¿Es un joven sin educación, sin recursos, y sin apoyo familiar, verdaderamente libre en su actuar? Victor Hugo nos demuestra a través de Jean Valjean, que estas preguntas no deben constreñirse a discusiones doctrinales. Los supuestos que toda sociedad adopta en torno a la naturaleza humana conllevan implicaciones reales y determinan, entre muchas cosas, el trato que se da a los criminales.
[…]
Nota del editor: Necesitamos, con urgencia, más lectores como Roemer González. Necesitamos gente que se atreva a ver los clásicos y hacer, con ellos, lo que les venga en gana. Podría hablar de sus argumentos sobre el sistema de justicia; podría comentar sobre cuán poco hemos avanzado desde los tiempos de Victor Hugo y cuán sagaz es su ensayo en destacarlo. Pero, a mis ojos, este escrito es una carta de amor a la lectura; es un lector que toma a Victor Hugo y lo usa para hablar de lo que le interesa. Para eso es la literatura. Para eso deberíamos estar los lectores.
Lee el ensayo completo:
El futuro no es en inglés
Reseñando Queremos tanto a Jane de Juana Libedinsky
de Alonso Millet
Hay quienes escriben sobre personas y sobre personajes. Lo hacen con biografías, en libros de Historia o textos académicos que repiten una y otra vez lo que ya sabemos. Recapitulaciones y más recapitulaciones; resúmenes de lo mismo ligeramente distintos. Pero también hay quienes, a través de la escritura, viven esa vida de las personas y de los personajes que tratan. Las viven, haciendo de algo que —pareciera— ha perdido novedad, algo auténtico.
Eso lo tuve claro con Juana Libedinsky al terminar su libro Queremos tanto a Jane, una recopilación de ensayos donde la afición de su autora hacia Jane Austen permite entender el impacto de una vida vivida hace más de doscientos años en las vidas vividas que le siguieron. Que siguen.
[…]
Nota del editor: Millet me parece que da justo en la gran virtud de la obra que reseña—lo cuál es, a su manera, lo mejor que puede decirse de una reseña misma—. Lo que hace Libedinsky no es solo escribir de Jane Austen; es escribir de Austen en español. Es un acto radical de apropiarse de la obra más allá del país donde se originó. Libedinsky es la prueba viviente de ello.
Lee el ensayo completo:
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Cuentos de Elena
de Natalia Gaona Doporto
Había silencio. Ausencia de sonido humano, sonido animal y sonido vegetal. No hojas, no viento, no mar. Elena paseaba a lo alto de una montaña, pero no había detalles visibles. Nada que admirar. La ciudad, a lo lejos, se asomaba aburrida y gris. Demasiado simple. Al panorama le faltaba ilusión. El silencio era desconcertante: había movimiento, ajetreo de las hormigas y ajetreo de las hojas; pero, siniestramente, nadie producía sonido.
Elena respiró fuerte para romper el silencio y escuchó su propia exhalación. Se sentía valiente y realizada después de una larga caminata de subida. Nunca salía de la ciudad y no pasaba por la naturaleza con frecuencia, mucho menos lo hacía sola. A ella le gustaba la oficina, la calle y su departamento. En el supermercado, disfrutaba del pip que producían las máquinas de cobro y en la oficina le desesperaba que la gente hablará demasiado y opacara el sonido de las teclas de las computadoras. Le gustaba la presencia del sonido, pero no el ruido.
[…]
Nota del editor: Gaona Doporto logra un hecho anacrónico por el cuál todos le estamos en deuda. Su narrativa contesta a la incertidumbre de qué hubiera pasado si el modernismo hubiera llegado antes; en la época donde gobernaba el realismo. Lo que resulta es una narrativa melódica, que se atreve a mirar adentro de sus personajes pero no tiene por qué hacerlo con la prosa rebuscada de Joyce o los juegos interminables de Woolf. Es una introspección que se siente real y se siente como parte de la ficción. Un maridaje que no nos dio la historia, pero ahora nos lo da Gaona Doporto.
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Esta semana, publicamos un adelanto del libro, Queremos tanto a Jane, de Juana Libedinsky—el mismo que nuestro editor, Alonso Millet, reseñó para esta edición del 3,2,1. El libro es un amalgama de historia personal, crónica de ciertos hechos e investigación rigurosa. Todo para entender cómo, a 200 años del natalicio de Jane Austen, el mundo sigue obsesionado con la autora británica, desde Londres hasta Mumbai, pasando por Buenos Aires.
Si es Jane Austen termina en boda
Es una verdad universalmente reconocida que, cuando uno está camino a un Regency Ball y la gente, en vez de susurrar sobre lo decoroso de los nuevos botones de madreperla para cerrar los guantes de seda largos o lo exquisito del arpa que va a acompañar la entrada de señoritas, empieza a gritar «¡Hijos de puta, hijos de puta, piquete, piqueteeee!» y tiene que intervenir la policía aeronáutica, no estamos exactamente en tiempos del Príncipe Regente.
Ese era, al menos en teoría, mi viaje a Buenos Aires para asistir a un evento inmersivo con música y baile de época en homenaje a Jane Austen por los doscientos cincuenta años de su nacimiento. Pero el avión no despegó aquella noche del aeropuerto Kennedy. Y cuando al día siguiente, tras tantas horas de espera, anunciaron, sin dar una sola explicación, que tampoco saldría, la turba de pasajeros —mayoritariamente argentinos y muy indignados— se descontroló. El clímax fue cuando los empleados de la aerolínea intentaron calmar los ánimos repartiendo vouchers de 12 dólares para consumir en el aeropuerto (sólo el flat white de Starbucks ya cuesta unos 7 dólares). Fue un momento María Antonieta diciendo «que coman torta» a quienes pedían pan o, en este caso, simplemente volver a casa.
[…]
Nota del editor: Libedinsky es una persona radiante, que, en sus palabras, te explica la fascinación con Austen con el rigor de una investigadora buscando respuestas pero, también, con la fijación de una fanática que lleva la vida entera queriendo la obra de Austen. Por algo, es de las mejores personas para contar esta historia y tratar de desenmascarar lo que oculta su título. ¿Por qué puede, con tanta certeza, afirmar que el mundo quiere tanto a Jane?
Lee la crónica completa:
El desierto donde nace la luz
En 2025, la UNESCO reconoció la ruta Wirikuta como un patrimonio de la humanidad. Es el sendero milenario que recorre el pueblo wixaritari cada año para volver al desierto donde, dicen sus mitos, nació el sol y se renueva el equilibrio del mundo. Vera Jaramillo fue parte del peregrinaje junto con su cámara analógica, capturando los instantes que conforman semanas de travesía.






Nota del editor: Acá una nota tanto a Vera Jaramillo como a nuestro editor, Tomás Lemus. Me abrieron los ojos a cómo, también, importan las herramientas para contar una historia. Las fotografías de Vera Jaramillo, en formato analógico, son una historia distinta a si fueran digitales. Son la esperanza en que salieran bien desde un principio—o la confianza en que así sería—. Quizá, es como el mismo peregrinaje; quizá, el rollo fotográfico es, a su manera, un acto de fe.
Ve el foto ensayo completo:








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![[Sueño un día]](https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!nQ0G!,w_140,h_140,c_fill,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep,g_auto/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5bf30717-ca99-43c0-8626-eafbdfe3a734_1536x1024.png)














