Esta semana, el 3,2,1 es posible gracias al apoyo de FANDANGO.
FANDANGO es una agencia de redes que ayuda a que las marcas consigan los mejores resultados en redes sociales. Si quieres impulsar a tu empresa al siguiente nivel, contáctalos y diles que vas de parte de Perpetuo:
Ahora, sin más, volvemos a los tres poemas, dos ensayos y un cuento de la semana.
Paludismo
de Ana Victoria Guevara
En este barrio soleado aparece gente sombría a veces creo verlas volver sin que recuerden nada como si el susto les borrara el paso anterior y yo tuviera que comenzar otra vez la rutina, decir una frase simple para que se calmen mirar sus ojos sin apartarme, mientras anoto cualquier cosa para no perderme. Camino y observo lejos de toda ética ser firme es fácil cuando nada nos duele pero aquí el dolor ajeno impregna cada sombra encuentra su sitio y el día no salva a nadie solo ilumina lo que sigue cayendo.
Nota del editor: Guevara en este poema hace lo contrario a lo que dicta la poesía tradicional; esa que se esmera en encontrar belleza en todos los sitios, incluso esos cotidianos que carecen de ella. A eso, Guevara pareciera verlo cara a cara y, en un acto de resistencia, hacer lo opuesto. Vuelve al día y la luz en cómplices de una crueldad cotidiana; hace que el sol nos muestre gente sombría. Ella, en lugar de hacer que lo cotidiano sea hermoso, muestra las complejidades del día a día. Eso es igual de meritorio de mérito, hay que decirlo.
Comparte el poema:
Algo sobre la muerte del Juez
de Pablo Vela
El Juez nació en Estación Marte, su viuda en Muzquiz. Está engordando a un cabrito para vender atado en el descanso de una sombra. El Juez barrenaba las minas. Amasada con sus manos, una casa de barro. En la zona del silencio, una bóveda de estrellas tiene millones de años muerta. Cuando el agua salpica sobre arena hecha grieta, el desierto entierra un suspiro. Nunca supimos por qué lo llamamos el Juez.
Nota del editor: Vela no nos da respuestas y, si las diera, no sería tan bueno. Lo que escribe es un reflejo de la vida diaria y los misterios con que, voluntariamente, cargamos. Su mérito es mostrárnoslo de cara; hacernos ver cuán extrañas son las conductas nuestras y los nombres que damos a las cosas. Es un poeta que ve al humano tan pequeño en el universo y se lo recuerda de una manera que no nos causa crisis; más bien, me causa una sonrisa simpática ante nuestras rarezas.
Comparte el poema:
Ruidos
de Giovanni Hidalgo Valerio
Rompe en estampida ensordecedora tu tropel de recuerdos. Los ojos se me vuelven dos miradores de lentos desfiles amargos. El eco de tu sombra galopa en mis oídos. Poco a poco me exilio en lo que fue tu cara y caigo en voraces vórtices que me devoran con furor. Y en medio de la vorágine poblada de tus cientos de rostros un día más, arrebatado por la clepsidra tú, como huésped sin aviso, irrumpes
Nota del editor: Si la vida es un poema, ha de asimilarse a la cadencia de Hidalgo. Te pega de sorpresa, como una bofetada bien puesta; ensordecedor el impacto. No se detiene. Contra toda expectativa continua. Va bajando de velocidad conforme se aleja de los hechos y puede analizarlos. No los deja, solo les da espacio, como hace Hidalgo en su poesía. Así, supongo, es también la vida: una serie de golpes que, con el tiempo, vamos comprendiendo.
Comparte el poema:
Para endulzar el abismo
de Alonso Millet
Debajo de la regadera me acompaña la voz de Facundo Cabral. Sólo su voz: el gran hombre ya está muerto. Lo mataron. Catorce años de su cuerpo en cenizas… pero no su voz. Esa permanece. Escucho uno de sus discos en vivo; le acompaña Alberto Cortez. Escucho el poema Te quiero, antesala a la bellísima canción Después de todo y antes de nada; se me eriza la piel.
Bajo la tibia lluvia de la regadera se produce una catarsis en cada uno de mis poros: ¿cómo alguien que habla el lenguaje amor puede morir por impulso del odio? Lo que es peor, por la confusión del odio que apuntó con la pistola hacia el blanco equivocado.
[…]
Nota del editor: Cuando pensamos en el ensayo, pensamos en ideas; en argumentos que deben de hacerse en orden y con certeza. Eso implica que los méritos del ensayo son de fondo y no de forma. Afortunadamente Millet se rehusa a creer en esos patrones tan establecidos. Lo que escribe es, sobre todo, una innovación en forma, no en fondo—si es posible, tan tantos siglos de hablar del amor, innovar en lo que se dice—. Millet escribe del amor como se siente: como un enredo enorme que, cuando terminas de deshilvanar, se ha enredado del nuevo. Y quizá, el mérito es en que fuera escrito de esa forma.
Lee el ensayo completo:
Notas sobre la poesía del siglo XXI
de su amigo, J.L. Sabau
Escribo para la mirada inquisitiva del lector futuro; ese que, en unos siglos, regrese a ver los sucesos del siglo nuestro y se pregunte lo que dominaba en nuestras artes. (Igual, supongo, aunque de colados, a los lectores del ahora que tengan interés en los patrones en lo que viven; incluso, el deseo de hacerles la guerra—aún es joven el siglo; aún puede cambiar). A esos lectores les anoto, con brevedad, lo que de la poesía he notado en meses recientes. Si es que, siquiera, se puede resumir a una generación entera de poetas en un idioma tan extenso como el español, hablado en más de veinte países y susurrado en todos los demás. Aunque la experiencia me sugiere que esa imposibilidad no lo sea tanto.
[…]
Nota: Si de algo nos sirve Perpetuo, es para poder agregar a una generación entera de escritores. Este ensayo es uno de mis intentos de hacerlo, con un enfoque claro en la poesía—pues es, sin duda, el tipo de texto que más recibimos para su publicación—. Quise entender lo que he notado ya a varios meses de haber arrancado Perpetuo. Cuán curioso es que, tras siglos de metáforas complicadas, nuestro siglo de poetas parece abandonarlas.
Lee el ensayo completo:
Bajo las mismas flores
de Emiliano Montani
La concha de mi vieja, dijo Mariano mientras se refregaba los ojos y notaba que tenía una resaca terrible y se le partía la cabeza. Estaba sucio, con manchas de tierra en el jean y olía horrible, a chivo y mugre. Llevaba una camisa dos tallas más grandes, para que no se notara que estaba más flaco. Se despertó sobre un banco de la plaza Roberto Arlt y, aunque era temprano aún, ya no había sol: en invierno anochece más rápido y eso a él le gustaba. Sentía el cuerpo caliente y sudoroso, cansado, quizás un poco ardiente. Suponía que era por dormir borracho al aire libre. Lo que sí, no tenía ni idea de cómo había llegado hasta ahí.
[…]
Nota del editor: No hay escena que describa Montani que sea, verdaderamente, apacible. Son momentos crueles y difíciles; de una vida de carencias y juventud. Incluso de violencia. Aún así, con sus palabras, logra endulzar la existencia a tal grado que no solo hace que quieras seguir leyendo; incluso hace que esas vidas en un estrés constante—latente—, sean deseables. Eso habla de un narrador nato.
Lee el cuento completo:
Hay algo raro con este siglo y, todavía, nos cuesta decir qué es. Tiene que ver con la rebeldía y, por eso mismo, con el movimiento. Antes, la rebeldía era un acto de vanguardia; algo que nos movía hacia adelante. Ahora, pareciera, es mirar hacia atrás y negarse a ser parte de los tiempos que vivimos.
Ese es un resumen muy burdo del ensayo de Sergio Nouvel. Mismo que son decenas de ensayos en uno con una serie interminable de preguntas con un mismo objetivo: hacerle una biopsia al siglo en el que vivimos y tratar de definirlo. Si alguien se ha acercado a entenderlo, es Nouvel—aún si el se negaría a decir que ha llegado a una respuesta concreta—.
Morrison, Gorbachov y lo que se nos perdió en el camino
Algo nos robó la modernidad, aún no sabemos qué es, y aún no sabemos cómo recuperarlo
A veces —de ocioso— pienso qué hubiera pasado si Jim Morrison no hubiera muerto en París el 71 y siguiera vivo hasta esta época. ¿Sería un viejito apacible y digno como Ray Manzarek? ¿Hubiera cultivado pinta de pirata millonario como Steven Tyler? ¿Hubiera desaparecido completamente del ojo público como Cat Stevens?
Realmente me cuesta mucho imaginarlo. No lo veo tiñéndose el pelo a los 70, ni en una alfombra roja, ni lanzando la versión Guitar Hero de su catálogo, ni posteando stories en Instagram.
Parte de mi dificultad, por supuesto, es tener su imagen congelada a los 27 años (aunque parecía de 40). Pero más importante es que Jim existió en una época con reglas radicalmente diferentes, diría incompatibles, con las actuales. Una época donde sí había espacio para gente extraña como él. Y creo que es por eso que han pasado más de 50 años y no volvimos a tener a alguien como Jim.
[…]
Nota del editor: Desde que este ensayo era una conversación entre Sergio y yo, no he dejado de pensar en él. Hay algo audaz en ver a un autor tratar de amaestrar a su siglo y, si alguien se ha acercado, es Nouvel. Lo hace al notar algo extraño: nuestra falta de rebeldía. Y lo que es más impresionante, lo hace de tal forma que, al terminar, no entiendo si está a favor o encontra del cambio. Mismo misterio que lo hace en un escritor brillante.
Lee el estelar de la semana:
Cotidianeidad guadalupana
En México, la Virgen de Guadalupe aparece más por las calles que la bandera del país—irónico pensar que, cuando se declaró la independencia, fue justo con una bandera que tenía a Guadalupe—. Es un testimonio de las creencias de los mexicanos pero, también, de un culto público. Parte misma del alma mexicana que se exhibe por las calles.
Esta semana, Daniel Cházari reunió una serie de altares de la virgen encontrados en sus andares por el país. Una prueba de lo que una a México a pesar de su enorme diversidad.






Nota del editor: Aunque no me considero particularmente religioso, entiendo este sentimiento que capturan las imágenes de Cházari al haber crecido en México. La Virgen de Guadalupe se siente como el hogar mismo; como una quietud de saberse en casa. Eso logra capturar en sus imágenes que, más que testimonios del fervor religioso mexicano, son retratos de las vidas ordinarias que los rodean. Por ende, son de los reflejos más sinceros de México.
Ve el foto ensayo completo:·

























