Esta semana, el 3,2,1 de Perpetuo es cortesía de Arkham.
Arkham es una empresa líder en el manejo de datos e implementación de I.A. en América Latina. El equipo tiene la misma ambición que nosotros: hacer cosas grandes desde el mundo hispanohablante. Les tenemos mucha estima. Más aún sabiendo que buscan al mejor talento del mundo hispano y, ese talento, suele venir de los mejores lectores.
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Ahora, sin más, volvemos a los tres poemas, dos ensayos y un cuento de la semana.
El Palacio de Justicia Federal en San Lázaro
de Ana Victoria Guevara
Apesta a hombre, siempre. A loción elegante falsa. En la radio del señor de oficialía del juzgado octavo de distrito civil suena una estación de música romántica. Tan patética como el que la escucha. Camino entre escritorios desbordados y huele a trámite que no avanza. No sé para qué sirve este edificio. Todo se mueve por nombres que pesan, por un billete pasado entre manos, o por llegar con una torta de chilaquil a la secretaria de acuerdos. Me siento extraña estando aquí después de jurar solemnemente que nunca volvería. [...]
Nota del editor: Guevara retrata en verso lo que bien podría resumirse como la experiencia mexicana. Un ciclo que no termina de abusos y burocracia. El mexicano entenderá en sus imágenes un retrato de la nación y sus defectos. Lo que es más, es un retrato del mismo mexicano que, enfrentado con tanto problema, sigue adentrándose en las mismas estructuras. Todos vamos al Palacio de Justicia. Todos nos quejamos de su ineficiencia. Todos blasfemamos y juramos que no volveremos a pisarlo. Todos volvemos. Es un mérito de Guevara el destacarlo con tal precisión.
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Poseído
de Florencia Zárate
Recalcitrante Hueco Minúsculo Insípido Trémulo Interno Un cáncer Una telaraña que no se desteje Una mortaja vital Una maldición tal vez Un convite a lo aberrante [...]
Nota del editor: Es de sabios la precaución; la mesura. El tener el sujeto de un enojo frente de uno—tan cerca como se está gracias al papel y la pluma—, tenerlo ahí, para desmenuzarlo y usar, tan solo, las palabras justas. Eso hace Zárate, quien se encuentra con una telaraña enredada y no cae en sus hilos pegajosos. Su poesía es la de palabras electas con precisión; su poesía es la maestra de otras tantas.
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Una lágrima reseca
de Mariana del Rosal
Agua que falta Fuego que aumenta Aire que quema pulmones y plumas Tierra tapada de cenizas Huevo que explota en el nido Ciervo que escapa, Carbón su cornamenta al rojo vivo, Serpiente que arde, Cuero reseco en el camino. ¿Qué importa lo que diga? ¿Qué importa lo que calle? ¿Qué les vengo a cantar? [...]
Nota del editor: Hay tantas capas a este poema que no me da esta nota tan breve para hacerle justicia. Es, en principio, una oda a esa insignificancia de saberse un solo individuo—aunque también, es la esperanza de saberse en comunidad—. Es un poema que no se toma enserio a sí mismo y, a su vez, se toma tan enserio como quien sabe que su tema es digno. Es un ejercicio que no se extravía y, en su extravío, encuentra respuestas. Todo eso y más escribió del Rosal, ¿Cómo no aplaudirle?
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San Andrés, un paraíso en venta
de Laura López Martínez
En los folletos turísticos, el Caribe siempre es representado como un espacio idealizado con cocoteros meciéndose en la brisa, arenas blancas y mar azul que invita al descanso y la relajación. La belleza natural del Caribe es innegable, pero este modelo tiende a convertir las islas no en espacios con su propia cultura e historia, sino en decorados para los turistas.
El libro A Small Place (Un pequeño lugar) de Jamaica Kincaid, publicado en 1988, nos ofrece una crónica de la visita a la isla de Antigua desde la perspectiva de un turista americano o europeo. Kincaid contrasta la belleza natural de esta isla caribeña con la pobreza de sus habitantes y las malas prácticas ambientales. Por ejemplo, en un pasaje el turista admira el agua “pálida y plateada” sin darse cuenta de que los desechos de su cuarto de hotel van a parar en esta misma agua ya que “en Antigua no existe un sistema adecuado de tratamiento de aguas residuales”. El libro de Kincaid fue de los primeros en mostrar los peligros del turismo masivo que hoy en día afecta no solo al Caribe, sino también a lugares como Barcelona, Bali, Perú… entre muchos otros.
[…]
Nota del editor: Leí A Small Place cuando estaba en los últimos años de la universidad. Fue el regalo de una amiga que, sabiendo yo era de Cozumel, pensaba encontraría similitudes con la explotación de Antigua con la de mi isla. Lo dicho fue hecho; leí a Kincaid como quien lee poesía tras el primer corazón roto: con la sorpresa de encontrar mi experiencia en palabras ajenas. Ahora, unos años después, López me da el mismo aire de empatía que caracteriza a la literatura. Lo hace desde Colombia y, en hacerlo, me hace notar cuán universal se ha vuelto esta explotación turística. Cuán acertada fue Kincaid y, ahora, cuán acertada es López.
Lee el ensayo completo:
Los ganadores de La Cantera
del Consejo Editorial Perpetuo
Tras semanas de deliberación, entrevistas y debate, el consejo editorial de Perpetuo se enorgullece de presentar a los primeros integrantes de nuestra Cantera. Originalmente, pensábamos limitar la selección a dos escritores. Sin embargo, tras largas discusiones, el consejo editorial eligió tres proyectos por su ambición y promesa.
Los autores seleccionados trabajarán por tres meses en una obra de largo aliento. Entre ellos, existen ensayos, guiones y cuentos, que abarcan la ambición de estos tiempos.
Puedes leer de sus proyectos en el siguiente enlace:
Las manos de mi padre
de Andrea Ceballos Jaime
Era primavera. Jacinta seguía caliente después de la ducha de veinte minutos que acababa de tomar. Los sábados eran el único día que podía darse el lujo de dejarse acariciar por la inagotable cascada que caía de la regadera. Esperaba con emoción ese momento durante toda la semana. En los últimos años podía confirmar que ser adulta era hacer, de cosas ordinarias, lujos ambiciosos, porque el tiempo se come todo, hasta a sí mismo. Con la piel caliente como bolillo recién horneado, se untó crema que se derritió cual mantequilla. Mientras observaba con distracción las prendas que adornaban su closet, pensaba que la comida en casa de sus padres todos los sábados hurtaba las migajas de tiempo libre que sus responsabilidades le regalaban. Añoraba con melancolía la temporada en la que ser mala hija se le podía atribuir al océano que divide.
[…]
Nota del editor: Nunca he disfrutado de las historias del crecer; de los así llamados bildungsroman. En parte por poco originales; en parte por catequistas. Ceballos me trae uno de los primeros que disfruto por ser el primero que encuentro que es honesto. Uno no se percata que ha crecido hasta que el acto de crecer ha ocurrido ya. No puede contarse esa historia más que en retrospectiva. Ceballos lo hace, además, con una prosa que coloca con certeza las palabras que el recuerdo se encarga de confundir. Gracias a ella, ya tengo un bildungsroman que disfruto.
Lee el cuento completo:
A finales de los años cuarentas, el peronismo en Argentina creó un monumento extraño. No fue una estatua ni un edificio—aunque los tiene por montón—; fue un parque de diversiones para niños: La República de los Niños. La idea era crear un espacio donde los niños pudieran ser adultos y, de paso, adquirir valores cívicos. Ahora, décadas después, el parque sigue operando en lo que es una metáfora andante.
Franco Occhipinti visitó la Repu—como le dicen sus trabajadores—para encontrarse con uno de los espacios que más insta a pensar en los enredos del nacionalismo. Desde encontrarse con gente jugando FIFA en la Cámara de Diputados, hasta cazar ese elusivo mito que sugiere Walt Disney se inspiró en la Repu para hacer Disneylandia.
Castillos en la tierra
Un viaje a la República de los Niños
—Una paloma también reza—dijo feliz a su abuela después de terminar con su propia oración.
Ese niño, que no pasaba los diez años, parecía haber descubierto su secreto. Las dos palomas, que hasta ese momento gorjeaban solemnes por la nave central de la parroquia, salieron volando a esconderse entre los tirantes de madera del techo cercano al presbiterio.
No podía, ni quería, decirle que eso era poco probable. Tampoco su abuela que lo acompañaba de la mano. Al fin y al cabo, uno era un simple espectador en su reino.
[…]
Nota del editor: Lo que más admiro de Occhipinti es su mesura. Tiene delante suyo una metáfora tan clara de la Argentina moderna (quizá de todo país). Aún así, sabe que su trabajo no es el de explicarle los argumentos al lector; el suyo es el del cronista: observar y anotar. Queda en manos del lector hacer las conclusiones necesarias.
Lee el texto completo:
El muelle
Este no es el foto ensayo típico y, toca reconocerlo, por eso mismo ha de ser de nuestros favoritos. Las fotos de Aramburu son borrosas, algunas de ellas, incluso, se mueven. Pero justo por esas imprecisiones, no se asemejan a nada de lo que hayamos visto antes. Aramburu usa la fotografía como los expresionistas usan el lienzo: libres de la presión de retratar los detalles. Eso es admirable.






Ve el foto ensayo completo:
























