Esta semana, el 3,2,1 de Perpetuo es cortesía de Polilla.
Polilla es una librería independiente en la Ciudad de México y una editorial que comparte nuestra misión de dar más voces a los mejores autores del español. Por eso, con más motivo, nos emociona compartir que haremos el primer evento del año juntos. El próximo 11 de marzo, nos reuniremos para una tertulia en Polilla, en la Ciudad de México. La idea es crear un espacio informal para conocer autores, hablar con nuestros editores y escuchar ideas para textos.
Si te interesa asistir, puedes registrarte en el siguiente enlace (es un evento gratuito):
Y si quieres aprender más de Polilla, su espacio y su editorial, puedes hacerlo aquí:
Ahora, sin más, volvemos a los tres poemas, dos ensayos y un cuento de la semana.
Poema #4
de Lourdes Suyai López
Todos los poemas son confesionales la palabra hablada no es tan fácil como la escrita la palabra escrita no dialoga, solamente sangra. El significado de los sueños difiere mucho de los mismos. A veces me duelen la mano y los dedos cuando escribo y me siento Jesús con clavos atravesando sus benditas palmas. Juro que no estoy sentada mirando rocas negras, de brea, parecidas a las sanguijuelas. Lo juro por mi madre, o que se muera.
Nota del editor: Siento un dolor profundo al leer estos versos (supongo que ese es su propósito). Tanto que he evadido escribir esta nota ya un par de días por miedo a sus consecuencias. La escritura, como dice Suyai, es un acto violento; uno que te desmiembra y te quita un pedazo del ser. Hice las pases gracias a esa metáfora postrera de Cristo. Quizá, hay algo renovador en el dolor; una esperanza de que el sacrificio llevará a algo mayor. O eso me digo para apaciguar mi vida de autor.
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Macabra de la casa
de Ordalvas
Desconocida, una cabeza flota Entre el polvillo ocre de los tejados... Geckos con dificultad regurgitan El espectro de un árbol genealógico. Mi madre se mueve bajo las camas Metiéndose en el abdomen hipnótico De las cucarachas donde respiran Los huevos articulados del trauma. Siempre hay una flauta insomne que pide Le sea entregado un órgano precioso. [...]
Nota del editor: Es raro encontrarse con horror en español; mucho más raro encontrárselo en forma de verso. Hay un pacto tácito que nos dice la poesía está reservada para las emociones más lindas; más puras. Como si no hubiese pureza en reflejar, también, lo tenebroso. Eso le aplaudo a Ordalvas; podiendo usar su fuerza poética para hablar de amores pasados o de las idílicas tardes de primavera, opta por adentrarse en las tierras sin mapa que son el horror poético. Tenemos en nuestras manos a un explorador (o una exploradora, oculta en su anonimato).
Lee el poema completo:
Respira
de Luisa Matiz
Respira Inhala. Exhala. Viento en los huecos árboles, que de nostalgia visten nuestras hojas. Débil corazón de carne, se quiebra llorando por el vientre [perdido. [...]
Nota del editor: Como lo hacemos tanto—unas cientos de veces al día; miles, quizá—, es natural que ignoremos el acto poético que es respirar. Gracias a Matiz, lo tenemos de vuelta. Hay en ese inhalar y exhalar—en la pausa entre los dos—una fuerza creadora que nos da la vida y nos forma. Tanto así que me sorprende esta metáfora no se haya usado ya hasta el cansancio y que los versos de Matiz, al leerlos, se sientan innovadores, aún si, en verdad, son evidentes. Ese es un gran mérito poético; el de darle significado a lo que está tan presente que, al final, ignoramos.
Lee el poema completo:
Lee esto cuando te extorsione un policía
de Antonella Parolini Arroyo
Estás manejando con tu hermana en camino a una fiesta. Chismean sobre quienes estarán ahí y de lo que te enteraste recientemente sobre su vida. Te da gusto platicar con ella, cada una tiene su vida y pocas veces puedes explayarte sin distracciones. El Waze te marca una vuelta ilegal. Sabes que no deberías pero aún así te la das.
Una cuadra más adelante, te para un policía que no es de tránsito. Te han dicho muchas veces en tu vida que solo te pueden parar los policías de tránsito. Igual te paras porque no hacerlo implicaría entrar en una persecución con un policía, y sabes que viene armado. Él te explica de forma condescendiente que la vuelta que diste es ilegal. Tú ya sabías. A él se le olvida pedirte tu licencia, el primer paso en falso del teatro que está montando. Te alarga el discurso diciendo que la multa por dar una vuelta ilegal cuesta $6,300 pesos, te explica en dónde está el corralón, te pregunta si conoces por ahí, respondes que no y dice “Aaah ya, no conoces” de manera que te hace ver que está leyendo de un libreto, repitiendo un discurso regurgitado. Le preguntas por qué el precio de la multa, él te pasa su celular para que lo veas. Te enseña una captura de pantalla de ChatGPT mientras le tiembla la mano. Tu intuición te dice que no se puede llevar tu coche al corralón, pero la situación no te permite pensar con claridad. Piensas en la vez pasada que la armaste de pedo, abajo de un puente en la carretera hacia Guadalajara.
[…]
Nota del editor: No hay voz más engañosa que la de la segunda persona; hoy, leyendo a Parolini, pienso que eso es un mérito más que un detrimento. Su crónica de una serie de encuentros policiales se lee, a su vez, como un testimonio en primera persona y como una declaración en tercera. No es ni la una ni la otra. Es lo individual de su experiencia traducido a las de una segunda persona no descrita. Parolini se habla a sí misma pero, en el proceso, es como si le hablara al resto de México y, también, de la humanidad entera. Quizá ese es el mérito de la segunda persona; o quizá, es solo lo bien que escribe Parolini.
Lee el ensayo completo:
El español como acto rebelde
Sobre la traducción de David y Constantino de Death to the Bullshit Artists of South Texas
de J.L. Sabau
Quizá, los libros no se acaban cuando el autor corrige la última coma, guarda el archivo y lo manda a su editor sabiendo que la imprenta es inminente y sus intentos de cambios serán relegados a ediciones posteriores. Quizá no terminan aún cuando ya han sido impresos, empaquetados y distribuidos a las distintas librerías de un país para encontrarse con lectores o, por lo menos, verlos pasar delante suyo. Quizá, tampoco se acaban cuando uno los compra, los lleva a casa, los lee, los anota y los deja en un librero con la vaga esperanza de leerlos de nuevo o, por lo menos, de observarlos con la nostalgia de lecturas pasadas. Quizá, y acá mi propuesta, se acaban muchos años después, cuando su misión, explícita para el lector, se cumple; su objetivo se concreta.
Así pasa con la obra de Fernando A. Flores y sus crónicas en Death to the Bullshit Artists of South Texas. Solo ahora, tantos años tras su escritura, me atrevería a decir que están completas. Y si lo están, es porque Elías David y Dámaris Constantino las tradujeron al español en un acto de justicia a su esencia rebelde.
Nota: Batallo por llamar a lo que escribo una reseña; tampoco sé si eso es algo malo. Lo que escribí es lo que pensé cuando leí Death to the Bullshit Artists of South Texas y su subsecuente traducción. Quizá es una nueva forma de reseñar; una más honesta que se niega a resumir de más los libros y hace la mejor promoción que se puede: la de compartir sus ideas cautivadoras. Espero esto los lleve a leer la traducción fenomenal de David y Constantino; de perdida, que los haga pensar un rato aún sin leer el libro.
Lee la reseña completa:
Clases magistrales
de Alexis Socco
Lunes
¿Qué pasa cuando no pasa nada? Algo pasa, aunque no nos incumba a nosotros. Lo que pasa es que a nosotros no nos pasa, pero algo siempre pasa. ¿Pasa algo? No pasa nada. Tomemos pasa como sinónimo de ocurre, porque la palabra tiene muchas acepciones y puede confundir. Ahora, pasar, como pasar algo, no pasa nada. Estamos mirando hacia el infinito, ni pensando ni percatándonos de lo que sucede a nuestro alrededor. No nos pasa nada, pero sabemos que algo está pasando. A los costados, en la otra cuadra, en la casa del vecino, en la sede del gobierno ucraniano. Están pasando cosas. Tomemos cosas como sinónimo de hechos, porque la palabra cosas también puede despistar. Buenas tardes...
Dijo el profesor, tomó sus cosas y se fue del aula.
[…]
Nota del editor: Si no has fantaseado con la conclusión de este cuento de Socco, es solo porque no has tomado una clase de filosofía. Si algo, lo que me impresiona es que esta reacción agresiva, enojada, contra la imposibilidad práctica de tanta filosofía sea un tema de ficción. Hay mucho que decir sobre el por qué lo que escribe Socco se siente tan real pero es, en verdad, una ficción. Ahí hay algo profundo que ruega ser explorado y que Socco, como buen autor, nos lo deja a nosotros en lugar de desmenuzarlo.
Lee el cuento completo:
México es una de las veinte economías más grandes del planeta; forma parte de uno de los bloques comerciales más grandes del mundo y cuenta con un número alto de tratados de libre comercio. Aún así, en años recientes, el país ha jugado un papel pasivo en la política internacional. Lo que es más, ha negado siglos de tradición activa en lo geopolítico.
Emiliano Polo exploró este cambio en el estelar de esta semana. Para hacerlo, tuvo que repasar más de un siglo de historia internacionalista y demostrar, de paso, que México bien podría tener una política exterior activa; es más, ya la tuvo en años anteriores. La cuestión es reconocerlo.
El mundo nos pasó de largo
El extravío geopolítico de México
México no tiene claro dónde está ni a dónde quiere ir. No hay un rumbo y la falta de estrategia pretende esconderse bajo reacciones y frases fáciles de una soberanía mal entendida.
El extravío de la política exterior mexicana no es nuevo; el pasmo era claro desde la primera administración de Donald Trump. La Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 fue el primer documento oficial que designó a China como la principal amenaza estratégica para EEUU y la confusión de política exterior mexicana comenzaba a ser evidente. Fue un documento que marcó un cambio histórico en la política exterior estadounidense: China pasaba a ser una “potencia revisionista” que buscaba desafiar la influencia estadounidense y reacomodar el orden internacional a su favor. A diferencia de estrategias anteriores que describían a China como un socio y actor responsable, se enmarcaba ahora la relación con EEUU en una lógica de competencia entre potencias, poniendo fin a la hipótesis del fin de la Guerra Fría que teorizaba que la ampliación de vínculos comerciales implicaría, eventualmente, la liberalización política en China.
Desde entonces, y como vecino de EEUU—mercado que recibe ya más del 80% de nuestras exportaciones y desde 2023, nuestro primer socio comercial—México nunca pensó en qué hacer y cómo reaccionar ante uno de los cambios geopolíticos más importantes de las últimas décadas.
[…]
Nota del editor: De lo que escribe Polo, lo que más admiro es la presencia tan grande que da al pasado. Es un escritor, incluso, estoico; que una vez se pone su meta, no se deja llevar por las tentaciones de lo moderno o de lo que llaman a gritos los periódicos. Para él, la respuesta al extravío moderno de México—y la explicación de éste mismo—, se encuentra en el pasado. No la encontraremos en las renegociaciones actuales ni en los titulares del periódico de hoy día. No. Para Polo, el objetivo está en el ayer y ahí ha de encontrarse. Admirable es su voluntad de mantenerse en su investigación.
Lee el texto completo:
El ejercicio de mirar de forma consciente
Esta semana, colaboramos con Armando Maravilla en uno de los foto ensayos más vivos de Perpetuo y, a la vez, más estáticos que hemos publicados. Lo último porque es un foto ensayo sobre una ciudad; sobre sus paisajes urbanos. Lo primero porque, como dice Tomas Lemus en el prólogo a las imágenes, lo de Maravilla es más cercano a la arqueología. Sus fotografías capturan la esencia de cómo cambian las ciudades; de cómo, nuestro uso, las transforma. Una lectura (o una vista) indispensable.






Ve el foto ensayo completo:


























