Llegó el viernes. Llegó el 3,2,1. Llegan tres poemas, dos ensayos y un cuento para acompañarte el fin de semana.
Esta es la semana de las reminiscencias. Lo es en un sentido histórico; es la semana de la independencia de México—de donde es su editor y parte considerable del equipo de Perpetuo—; es el mes más proclive a pensar en el pasado de la nación. Por ello, hay un tema, latente mexicano en esta edición, desde el cuento de Guillaumin hasta las recomendaciones de libros. Lo es, también, por un tema personal. Todos los autores de esta semana son amigos de hace años; de la primera revista que formé, a mediados de una pandemia inclemente y que, en un gesto poético insensato, llamé Augurios y Pesares. Ahí conocí a Díaz—siempre con tu tesón por los problemas difíciles—, a Guillaumin—que hace interesante el pasado—y a Anaya—a quien he leído y releído hasta el cansancio—.
No me percaté hasta ahora, de noche, escribiendo mis notas de la coincidencia. Esta es una edición de amigos queridos; de textos que hemos ido, juntos, forjando.
Así que, Prepárate un café, agarra un buen rincón y ve los logros del español antes de que ganen el Nobel.
Todo con tu membresía de Perpetuo.
Nota del editor: De las poetas que conozco en persona, Anaya es la que más he leído y releído. Es, también, a la que más he editado. A sus poemas les dice Mareas, porque las ideas van y vienen; porque ella, como una cámara, captura un instante de esos pensamientos antes de seguir adelante. Yo le agregaría un punto más. Agregaría que son mareas porque, como el agua del Caribe, es una escritura transparente que deja ver hasta las estrellas de mar al fondo entre la arena. Es una poesía honesta, que no peca de grandilocuente y, todavía, logra reflejar una fracción considerable de nuestra existencia.
La casa de las muñecas
de Mariana Anaya
A través del cristal solía contemplar el ir y venir de las muñecas.
Pequeñas figuras de porcelana,
engranes pintados a mano
de la maquinaria sempiterna citadina.
Un hombre de edad avanzada revisa su correo
en un cuarto vacío, salvo por sus propias obras de arte.
A un lado, los niños acostumbran sus manos al pincel
mientras su vecina, la alquimista, prende su cafetera.
[…]
Lee el poema completo:
Presagio
de Mariana Anaya
Poesía es lo que fluye
entre alarmas matutinas,
mesitas de noche,
tu cuello, mis labios
y buenos días somnolientos.
Florece en los instantes
cuando me abrazas más fuerte,
temiendo el presagio
que escolta al amanecer.
[…]
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Querido futuro
de Mariana Anaya
Desde que me abandonaste,
el presente autoritario
ha impuesto su reinado.
Ahora busco asilo en mis recuerdos.
En aquellas pesadillas, cuya pesadez
amenazaba con reemplazar,
las constelaciones por asteriscos
las eñes por enes
y las eses por zetas.
Mi memoria se ha vuelto el estreno
de todas las salas de cine,
proyectada bajo un lente rosado.
Al rodar los créditos apareces tú,
como guionista, productor, y director.
[…]
Lee el poema completo:
México, en 25 libros
de la mesa editorial de Perpetuo.
No puedes entender a México en una sola cifra. No bastaría; nunca podría bastar. Podríamos decir, por ejemplo, 215, como los años desde que se declaró la independencia hasta el presente—como sinónimo de edad—. Pero eso ignora los siglos de colonia y milenios de civilizaciones indígenas. También, el debate, si el México de 1800 es, en verdad, el mismo de después de la revolución.
Quizá, el más certero es 130, como las millones de personas en México desde el último censo. Solo ese número refleja lo imposible que sería reducir a México a lo mínimo. Esa, a su manera, fue la tarea a la que nos enfrentamos con este escrito.
Hace ya meses, cuando Perpetuo era solo una idea y el ConteNido aún no traicionaba a Substack, nos reunimos con la idea de hacer un temario para entender a México. Queríamos hacer una guía que cualquier persona pudiera seguir para comprender, a fondo, el país. Muy pronto, nos percatamos que la tarea nos sobrepasaba.
En su lugar, decidimos preguntar a expertos y líderes mexicanos. Desde académicos hasta escritores; de juristas a políticos, pasando por todos los partidos considerables. A todos, les hicimos la misma pregunta: ¿qué texto debería leer una persona para entender al país?
Nota del editor: Es la primera vez que publicamos a nombre de Perpetuo. Como si Perpetuo hablara. Tiene algo de voz—estos párrafos iniciales—, pero, si decidimos hacerlo de esta forma fue porque el ensayo es, predominantemente, una lista de otras voces. Lo que menos quiero, como editor, es que a Perpetuo le pase como a tantas otras revistas
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Cartas al editor: Misterio regiomontano
de, su amigo, el editor, J.L. Sabau
Esta semana, publicamos una crónica titulada “Un norte sin norte”. Su estilo era político; su sujeto, una fracción del norte mexicano: el estado de Nuevo León. El tema, en resumidas cuentas: cómo es que, en el estado más conservador de México, está creciendo, a pasos agigantados, un partido de izquierda como MORENA.
Ha sido de las columnas que más comentarios han generado entre lectores; casi todos, de una misma forma: ¿cómo?
Quise batallar, en esta carta, con un par de ideas que se quedaron fuera de la crónica. Y un par de ideas que reflejan una fortaleza y una debilidad del ejemplo regiomontano. La economía, cuando va bien para todos, sigue dejando una brecha de desigualdad.
Nota del editor: No sé si llegué a un punto claro con esta carta. Lo que sí es que es un
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Y si quieren escribirle al editor:
Las memorias del General Villalobos
Escrito por Agustín Guillaumin
La manera en que Bruno Sanger se enteró de la existencia de los escritos del General Villalobos—uno de los soldados más cercanos a Obregón y quien murió de forma misteriosa en el verano de 1924—fue de manera surrealista.
Estaba en una cantina tomando pulque en las afueras de la Ciudad de México, un día de primavera de 1925, cuando comenzó una pelea entre dos jóvenes soldados borrachos que no tendrían más de veinte años—como, entonces, sería el caso para el resto de la población—. Se empujaban y golpeaban con rabia; él los miraba divertido como el resto de la clientela de la taberna. Muchos de los hombres presentes les gritaban, incitándoles a que se agarraran a balazos. Si bien el escritor estaba también embriagado, no aceptaba esa propuesta, toda vez que le interesaba saber, primero, el origen de tal ridículo enfrentamiento.
Nota del editor: Esta es una historia sobre contar historias—eso es lo que la hace fascinante—. La acción es un camino a la acción; es un principio pero no es la historia en sí. Sé que Guillaumin planea escribir más de estos personajes; espero considere hacerlo con Perpetuo. Pero, así como está el cuento, me parece una obra digna. Una que hace lo que todo buen autor debería; encontrar puntos no discutidos y darles el poder de la narrativa.
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Cada semana, publicamos una crónica o ensayo en formato largo. Son las apuestas que hacemos y están disponibles para nuestros suscriptores pagados.
Esta semana, María Díaz Castañeda exploró la política de Nuevo León, un estado al norte de México donde, por años, se ha mantenido la idea que es el bastión del conservadurismo. Su reportaje encuentra otra fuerza latente: el reaccionismo.
Un norte sin norte
Estás en Monterrey, al noreste de la república mexicana. Estás, entre montañas, imperios industriales y soles iridiscentes en la capital del estado de Nuevo León. La cuna del empresario nacional y típicamente apodada “la cuna de conservadurismo mexicano”—pero llegaremos a eso en su debido momento—.
Como es costumbre, al ocaso de la semana, se reúne la familia entera para asar carne. Alrededor de la sobremesa, se sientan tus tíos, tus abuelos, primos y amigos cercanos. Resuenan las risas y el calor de la tarde chorrea en las frentes de todos. A nadie le importa, la convivencia dominguera vale la molestia. Las horas se pasan rápido mientras se desliza la conversación a temas habituales: el partido de fútbol de la semana pasada, los baches nuevos de las calles y anécdotas de los nietos.
La política—junto con la religión—no se considera tema de sobremesa. Pero, en el vaivén de comentarios y chistes, es inevitable que se escape uno que otro comentario. Siempre se escapan. Más ahora. Más hoy.
Es el domingo después de las elecciones de 2024. Siete días después, para ser exactos. Todos quieren hablar de lo que pasó la semana pasada. El Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), del ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador, arrasó a nivel federal, posicionando a su candidata, Claudia Sheinbaum, como la primera presidenta de México con una ventaja holgada de 31 puntos. Arrasarían, también, en elecciones locales, legislativas y gubernaturas. El mapa electoral se pintaría de guinda; el color del partido.
Nota del editor: Como escribí una carta entera sobre esta crónica, me limitaré a decir que es una sorpresa. Es un argumento poco explorado sobre la política local y el hartazgo. Mientras más pienso en él, más me convenzo que Díaz encontró una realidad fascinante en Nuevo León.
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