El momento que te vi por primera vez pudo
haber sido cualquier otro. No sé cuándo fue
que se movieron las placas tectónicas, cuando
empezó todo esto. Si cuando nos despedimos o
ya caminando sola de regreso, recordando
una mirada compartida, justo cuando se filtró
un astro perdido del cielo, como la cuerda
de una guitarra de tu canción favorita.
No sé si para cuando llegué a mi
casa, me quité los zapatos, me puse mi pijama,
ya había cambiado todo; solo sé que cuando
me mire al espejo, ya eran tus ojos
los que me miraban de regreso.
Este poema fue escrito por Eugenia Pozas.



