A veces el mar, navego como la vida: desde la orilla.
Bordeando el mar, la selva, seductora, impenetrable.
Los días largos, el sol oblicuo: duro más.
El atardecer, espumoso y nostálgico, se despide.
Algunas veces, para sentir la luna, basta con el mar.
Alianza sideral, Memoria cósmica. La noche y yo.
Sebastián Sánchez. Ingeniero renegado y literato a tientas. Dejó la ciudad para poder ver el brillo de la luna y las estrellas. Gusta de navegar las olas del mar y de la música. Cree que no hay personas, solo personajes. Duda de la capacidad expresiva del lenguaje. Defiende la diversidad casi infinita de la vida y su final unidad.





