Este poema recibió el tercer premio en el concurso de poesía Perpetuo 2025
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti.
-Idea Vilariño
I.
Las manos juntas, entrecruzadas
de frente, la cordillera de los Andes
las manos juntas, contemplando,
las montañas eclipsadas, cubiertas de nieve.
II.
En Santa Cruz, los árboles de Pehuén se abren
sus puntas se desparraman, abren sus hojas al sol de invierno.
En el centro de la plaza, hay tres árboles pehuén
tu voz recorre el ritmo de las calles,
hablas de tus antepasados mapuches,
de las armas, las luchas, ese árbol, epicentro de tu vida.
III.
En Algarrobo, había un bosque escondido
de fondo, estaba el mar helado,
el agua que transportaba las verdades profundas,
verdades profundas de la humanidad
La verdad que tú decías
la verdad cubierta de viento de invierno entre tus labios
La verdad, tu verdad, porque tú tenías la verdad.
Decías que somos descendientes de los animales marinos
que nuestra naturaleza humana, frágil,
desciende de las profundidades del mar, en el ártico, en el sur de este continente herido.
IV.
De la muerte se habla pasito
Del amor, a veces, se habla en voz alta
De la soledad, en silencio, se retratan cortas palabras.
V.
Las manos juntas, entrecruzadas
recorriendo el teatro, asistiendo a la ópera,
recorriendo las calles donde estuvo Neruda, Teillier,
los bares y las copas de vino regadas.
Las manos juntas, entrecruzadas,
la piel helada tras palpar el sonido del invierno.
Las manos recorriendo el jardín, tu casa, la cocina,
sacando y recogiendo el membrillo,
Un atardecer con árboles secos, sin hojas.
Un sol amarillo cayéndose entre las palabras de nosotros,
a lo lejos, un restaurante francés y peruano,
jugamos a ser uno, en medio del frío, a juntarnos.
VI.
Se derramaron catorce años (14) de correspondencias delgadas
anchas, desde distintas latitudes, lugares,
jugamos a narrar, escribir las líneas de nuestros deseos.
14, 14, 14, 14…
Se rompen
14
14
14
14
VII.
En el metro, salían los colores de los barcos de carga
el aire melancólico de Valparaíso,
los barcos que se van repletos de despedidas.
VIII.
Las manos juntas entrecruzadas,
de frente a la cordillera,
las voces del tiempo, las decisiones,
el futuro ya no eres tú, un nosotros,
las manos se alejan,
se desatan, los besos se deshacen,
la avalancha viene hacia nosotros,
Destruyéndonos, diciendo adiós.
Este poema fue escrito por Angie Lucia Puentes Parra.
La ilustración es de Nathalie Medina.



