Tarea: realizar un ensayo sobre sus vacaciones. Subrayar verbos con azul y sustantivos con rojo.
Ensayo, o algo por el estilo: Mis vacaciones
Qué original. A ver cómo empiezo… lo difícil es empezar, después es sanatear un poco, eeh… En mis… No, no sé. Empiezo y después veo cómo lo arreglo.
Renglón en blanco como corresponde.
Estas vacaciones invernales decidimos con mi familia ir a visitar a mis tíos en Rosario. Dada la inseguridad y la crisis económica que está sufriendo mi familia, no pudimos ir las dos semanas de vacaciones a Bariloche. Solo fuimos una, la segunda.
Voy bien. Qué expresión. Tendría que ser escritor… ¿quién te dice?
Por lo tanto, la primera me quedé en la casa del country tres días.
Aburridísimos. Esto de parque y tranquilidad le gusta solo a los viejos.
Luego emprendimos el viaje a Rosario. Fuimos con mi madre en el auto de ella. El viaje fue…
¿Tranquilo? ... ¿aburrido?... ¿pacífico? A ver ... ¿apacible?... ¿sí?, sí, apacible.
… apacible. Me llamó mucho la atención la población de las afueras de esta ciudad: gente muy pobre.
Y muy sucia.
Me dio mucha lástima.
No entiendo, ¿qué les cuesta trabajar un poco para salir de ese basurero? Papá dice que se acostumbraron a no trabajar por Perón, el general Perón. Entonces te piden, pero Pá dice: “No hay que darles, que trabajen”. Pero me da mucha lástima. Dios quiera que yo trabaje. Mirá si termino como ellos… sigo.
Llegamos temprano a lo de mi tía.
Pero los pibes no la pasaban tan mal. Jugaban al fútbol con una botella de plástico. ¿Será divertido? La mamá no los obligaba a bañarse, se les notaba. Descalzos jugaban al fútbol con una botella. Es gracioso. Qué envidia. Parecían tan divertidos. Yo tengo de todo y me aburro, y ellos con una botella de plástico…
Tengo que seguir. ¿Dónde estaba?
No nos esperaba. Luego de esperar un rato, mi madre y mi tía tomaron un café.
Yo quería salir afuera, pero no me dejaron porque me podían robar o matar. Yo quería jugar con una pelota de plástico, o una botella, al fútbol. Pero no me dejaron. Mucho menos con los demás chicos, que eran muy sucios, dijo mamá.
También dijo: “Pobre gente”… Tengo que poner un punto y aparte porque, si no, no hay ninguna pausa.
Punto y aparte.
Estuvimos tres días.
En los cuales no vi más a ningún otro chico. Me sentía muy solo. Mi tía es divorciada y no tiene hijos.
Estuvieron geniales.
Mentiroso.
Paseamos por Rosario, comimos en restaurantes.
¿Qué más hice?
Conocí gente.
Supongamos… no sé… nada más.
Volvimos a Buenos Aires de noche…
No vi nada. Dormí todo el viaje.
…para encontrarnos con mi padre, y luego de dos días de estar en Buenos Aires, ir a Bariloche.
Ya está. ¿Cuento el viaje a Bariloche? Fue lo mismo que todos los años. Le voy a preguntar a Ester, la empleada doméstica… No sabe. Tendría que tener una maestra particular que me hiciera la tarea o me ayudara con ellas. Bueno, después le pregunto a mi madre… Está muy cortito. ¡Fooo! Todavía tengo que subrayar los verbos y sustantivos. Vieja pesada.
No voy a hablar del viaje a Bariloche, pero no me gusta para nada el final…
Piensa. Piensa… Che, qué flacos que eran los chicos del fútbol. ¿Comerán bien? Mamá dice que para cuidarme en las comidas tengo que esperar a tener más edad, pero yo soy flaco. Seguro que la mamá de los negritos —como los llama mi padre— no los cuida tanto.
Bueno… ¿cómo termino? A ver… una conclusión, algo…
Me gustó mucho Bariloche, aunque yo voy todos los años. Mis vacaciones fueron muy divertidas y me gustaron mucho.
Qué falta de sinceridad. Pero si no, ¿qué escribo? Quiero terminar, quiero terminar… Tal vez después de hacer la tarea me encuentre con un negrito y pueda —o me dejen— jugar con su botella de plástico al fútbol. Yo tengo un poco de plata, le compro algo de comer para que no esté tan flaco. Seremos amigos…
Quizás…
Fin.
Pablo Emanuel Goette es un autor argentino interesado en la exploración de ideas, el pensamiento crítico y la creatividad. Su trabajo se caracteriza por una mirada reflexiva y una búsqueda constante de nuevas perspectivas.



