Hemos entrado a un mundo de grises. Ahora que hemos definido las grandes ideas (que la democracia nos importa, por ejemplo; que el racismo es inaceptable y que los géneros deben ser, sin duda, iguales) nos toca ocuparnos de las minucias que habitan tras el debate. En ese espacio, el arte tiene un nuevo deber. Con su poder emotivo, ha de entrar a esos to…
Suscríbete gratis para seguir leyendo
Introduce tu correo electrónico y recibe cada Post de Perpetuo



