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De Bielorrusia con amor

o cómo importar una esposa a México

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mar 16, 2026
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Esta crónica fue escrita por Natalia Mandujano. Puedes leer más de la autora y sus publicaciones en la biografía que incluimos al final.

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El vestido rojo de Dasha se mecía con cada paso que daba. Estaba tomada de la mano de Jorge Alberto, quien, en unos minutos, se convertiría en su esposo. Ambos lucían rosas blancas. Ella cargaba un modesto ramo en su mano izquierda mientras que con la mano derecha tomaba la de su prometido; él portaba una sola como broche en el pecho.

Así, tomados de la mano y a menos de un año de haberse conocido, caminaron al pequeño kiosco en la orilla del jardín, sin parar de sonreír. El cabello rubio de Dasha y su sencillo collar de piedras blancas brillaban con el sol veraniego de media tarde.

Sus pocos invitados, familia y amigos de Jorge Alberto—en su mayoría desconocidos para Dasha—rodearon el kiosco donde les esperaba una jueza del registro civil, portando un vestido vino que combinaba con el satinado de la novia. Sobre una mesa al centro, ya estaban listos los documentos necesarios para hacer oficial la unión, alumbrados por un enorme foco de luz anaranjada y chillona.

La mano de Jorge Alberto no soltó la cintura de Dasha hasta que llegó el momento de deslizar el anillo en el dedo de la mujer, alta y hermosa, de nariz respingada, que pronto podría llamar su esposa. Después de un abrazo, Dasha colocó el anillo en uno de los dedos morenos de Jorge Alberto. Asomados de entre las hojas de las enredaderas que abrazaban el kiosco, los invitados tomaban fotos, videos, y sonreían tras sus cubrebocas.

Dasha y Jorge Alberto, cuyos nombres fueron alterados para este texto, se miraron a los ojos y, rodeados de familia y amigos, se juraron amor eterno en un inglés enredado y casi incomprensible. Él, con acento mexicano; ella, con acento bielorruso.

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Tanto Jorge Alberto como Dasha habían estado casados antes. El primer esposo de Dasha, Iván, falleció dos años y medio después del nacimiento de Liza, su hija. Jorge Alberto y María Isabel, su primera esposa, hicieron varios intentos de arreglar su matrimonio, pero ninguno funcionó.

Desde entonces, Jorge Alberto se dedicó a encontrar una mujer que le acompañara por el resto de sus días. Por cinco años frecuentó bares, antros y restaurantes de todo México en un intento de conocer a la indicada, pero nunca llevó a nada; las mujeres mexicanas simplemente no son para él: “Yo salí con muchas chicas en México, pero pues no me gustó”, comenta, “de verdad, se me hace que peleamos mucho, se pelean cosas absurdas, es como pelear por pelear”.

Jorge Alberto no sólo buscaba a una mujer que no fuera peleonera, buscaba a una mujer modesta, una mujer que se sintiera orgullosa, plena y motivada como madre de familia, una mujer que no buscara volverse rica, sino que encontrara la motivación en cuidar a una familia. Para él, esa es la mujer perfecta para una familia perfecta: “A mí se me hace que es una fórmula ideal para lograr una buena familia en esta sociedad en la que vivimos”, explica, “si los dos se dedican al trabajo, pues está de la chingada”.

Al darse cuenta que no iba a encontrar a su mujer ideal en tierras mexicanas, Jorge Alberto aceptó que a veces al amor y al destino, hay que darles una mano; que, para encontrar a la mujer ideal, hay que preguntarle al internet dónde buscarla. Investigó y encontró que, por la cultura de estos países, su mujer ideal podría encontrarse en dos lugares: Filipinas o Bielorrusia. “Y entonces yo dije, pues prefiero las bielorrusas, ¿no?”, explica, “las filipinas son tipo chino y las bielorrusas rubias de ojos azules, así que dije, no pues prefiero ir para Bielorrusia”.

Sofya Dolutskaya, socióloga y científica política rusa que reside en México desde hace más de diez años, explica que el estereotipo que llevó a Jorge Alberto a Bielorrusia es uno que rodea a las mujeres de Europa del Este: “Son mujeres blancas, de rasgos europeos”, comenta, “y se crea esa idea de que esta es una mujer bien educada, de mucha cultura y que al mismo tiempo es una mujer que va a ser muy dedicada a la casa y a la familia y va a querer tener hijos. Es una mujer sin aspiraciones profesionales propias”.

Dolutskaya también explica que este estereotipo siempre parece atraer al mismo tipo de hombre: “Normalmente son hombres mayores de cuarenta, a veces hasta mayores de cuarenta y cinco, que por alguna razón no tuvieron un matrimonio exitoso con una compatriota y son hombres profesionistas: abogados, agentes inmobiliarios, arquitectos, ingenieros, gente de clase media alta”.

Jorge Alberto tenía cuarenta y ocho años cuando decidió voltear al mapamundi para encontrar a su segunda esposa y es agente inmobiliario.


En el verano de 2019, Jorge Alberto emprendió su viaje a Bielorrusia en busca de su mujer ideal: “Yo vine a buscar una esposa, a eso fui”, afirma, “mi perfil no era una chamaquita que estuviera de antro, mi perfil eran mujeres entre treinta y cinco y cuarenta años, ese era mi perfil. Yo lo tenía muy claro y fui a eso”.

Encontró que los vuelos directos a Bielorrusia son caros, por lo que optó por pasar por Estonia. Ahí permaneció una semana, misma que él considera perdida: no encontró ningún lugar dónde conocer mujeres, “y mira que estuve buscando”, asegura.

Finalmente llegó a Bielorrusia, pero pronto se dio cuenta que estaba igual de perdido que en Estonia. Sabía que debía buscar a su futura esposa en el país, pero no sabía dónde en Bielorrusia, así que para evitar otra semana perdida, volvió al internet y “encontré un tipo, exactamente lo que yo quería, él hace”, cuenta Jorge Alberto, “es un guía para conocer mujeres, pero no prostitutas, no ese tipo de mujeres, mujeres normal”.

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Connor Clyne es el “tipo” que encontró Jorge Alberto. En ese entonces, Clyne se presentaba como “tu wingman en Europa del Este” y su página ofrecía “The Tsar Experience”, una experiencia digna de la realeza rusa. Hoy, a través de connorclyne.com ofrece “The New Europe Experience”, que le enseña a hombres a “prosperar y vivir el sueño” en diversos países de Europa Central y Este. Para Clyne esto significa “hacer más dinero, vivir más sanamente y conseguir abundancia en las relaciones”. Clyne promete ayudar a sus clientes a convertirse en hombres “estratégicamente posicionados” a través de llamadas de consultoría y programas en línea.

Clyne se vende a sí mismo como un “exabogado europeo” con experiencia en relaciones internacionales de “una prestigiosa universidad estadounidense”, aunque en ninguna parte de su sitio dice cuál. También presume haber trabajado como pasante para un “futuro Secretario de Estado estadounidense”, de nuevo sin nombrarlo, y como abogado en la Comisión Europea. Y no sólo eso, Clyne también habla más de diez idiomas y hasta fue presidente de la Sociedad Políglota Nacional.

No hay que creer que el camino al éxito ha sido fácil para Connor. En su primer viaje a Europa, pasó 36 horas inconsciente tras ser drogado en Crimea, una chica le robó su celular y se tuvo que ocupar de una cuenta enorme que le dejaron “chicas cazafortunas que sólo querían una comida gratis”. Por eso, su misión de vida es evitar que otros hombres sufran lo mismo.

Según su página, Clyne trabaja cuatro aspectos con sus clientes: negocios, residencia, integración cultural y, por supuesto, citas y vida social. Asegura que si quieres subir tus oportunidades románticas en la región, su “New Europe Experience” es para ti, aunque puntualiza que sólo acepta a “tipos de alta calidad” para vivir esta experiencia “PREMIUM”.

Tal vez si Jorge Alberto lo hubiera conocido antes, no hubiera perdido una semana en Estonia. Mejor, hubiera pagado trescientos dólares para tener una llamada de quince minutos con Clyne, o quinientos si necesitaba quince minutos más o, ya para tenerlo por la hora completa, con ochocientos dólares hubiera conseguido una “llamada estratégica con Connor”. Y si incluso eso no hubiera sido suficiente, por cinco mil dólares, cualquier tipo de alta calidad puede tener “acceso completo” a Clyne por noventa días, con contacto ilimitado al mismísimo insider de Europa a través de WhatsApp, además de una llamada semanal con él para diseñar e implementar una “estrategia holística” para salir con las mujeres “más bellas y honestas” de la región.

Clyne dice que se “especializa” en lo que él ha bautizado como “Europa Emergente”, países como Polonia, Latvia, Lituania, Estonia, Ucrania, Moldova, Rumania, República Checa y el pedacito europeo de Kazajistán. Bielorrusa tal vez ya no pinta en su lista de países clave pero si Jorge Alberto hubiera conocido a Connor Clyne antes de su viaje, también le hubiera recomendado que fuera a Bielorrusia, pues según varios videos en su canal de YouTube, las bielorrusas son “impresionantemente bellas, tienen un alto nivel de confianza, les gustan los extranjeros, son entusiastas y enérgicas (también en la cama) y son realmente educadas”, aunque puedan llegar a ser “predecibles y aburridas”. Su falta de “experiencia global” poco importa cuando, según Clyne, son las mujeres “más fáciles de la región”, aunque aclara que a él no le gusta para nada ese término y no tiene “esos prejuicios hacia las mujeres”…eso sí, asegura que las más “fáciles” de todo el mundo son las brasileñas, aunque ellas ya no entren en su área de expertise.

Pero Jorge Alberto no lo conoció antes y no pagó los cinco mil dólares que le consiguen acceso total a la sabiduría del expresidente de la Sociedad Políglota, sino que pagó veinte mil pesos (poco más de mil dólares) para que Clyne le guiara y le acompañara a los lugares principales donde podría encontrar a su futura esposa, y eso después de haberle regateado otros diez mil.

“Su servicio empezaba el viernes en la tarde y terminaba la noche del sábado”, explica Jorge Alberto, “y bueno pues así todo como receta de doctor, exactamente a los lugares que me mandó, estaban llenos de chicas del perfil que yo traía”.

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La página de Clyne es una de muchas diseñadas específicamente para encontrar una esposa en Europa del Este. “Cada vez surgen más, es impresionante, crecen mucho”, comenta al respecto Dolutskaya, y no es por nada. El grupo público de Facebook “Ucranianas buscan pareja en Latinoamérica” tiene más de 32 mil miembros y una simple búsqueda de “esposa eslava” en Google, arroja decenas de páginas de agencias matrimoniales y sitios de citas para conocer a mujeres rusas, ucranianas y bielorrusas.

En TikTok, la cuenta “rusaencdmx” tiene 1.9 millones de seguidores, y en Instagram otros 970 mil. Ambas cuentas le pertenecen a Anna Vorobeva, quien se enorgullece de ser cofundadora de Match Match Agency. En su página, cuenta que descubrió su pasión por conectar culturas tras conocer a un mexicano en el Mundial de Rusia 2018. Ahora, ha vivido en México más de seis años y presume que se dedica a organizar eventos de matchmaking para unir a “mujeres eslavas excepcionales” con “hombres occidentales que valoran la familia y el compromiso”.

Match Match Agency asegura que las mujeres eslavas son “buenas parejas de vida” porque tienen valores orientados a la familia, son leales, sofisticadas, bellas y elegantes. Según un testimonio en su página web hecho por “F.S.”, un mexicano de 33 años, Anna le ayudó muchísimo después de su divorcio, dándole consejos para salir con mujeres eslavas y ayudándole a descifrar lo que necesitaba en una pareja, pues admite que tiene gustos muy específicos, incluso en cuanto a color de ojos y cabello, pero aun así Match Match Agency logró darle exactamente lo que buscaba.

Por otro lado, “A.L.” de 44, le dio una oportunidad a un evento en Roma Norte y después pagó por uno de los “paquetes VIP” de la agencia, que ofrece coaching para relaciones. Con eso logró entender lo que realmente necesitaba en una mujer y cómo romper sus hábitos anteriores que siempre lo llevaban a “escoger a la pareja incorrecta”. Lo que buscaba, menciona, eran mujeres inteligentes, cálidas y orientadas a la familia, una justo como la que conoció gracias a Anna, a quien llama “milagrosa”. Otro mexicano de 46, “L.”, agradece que con los servicios Anna y su socia, Mila Henderson, finalmente pudo cumplir su sueño de salir con una mujer de Europa del Este. Cuenta que, tras dar con la indicada y siguiendo los consejos de Mila—como llevar flores en la primera cita—está enamorado y siente que “tiene 20 años de nuevo”.


El matchmaking que se basa en formularios no es para todos; si se quiere optar por conocer a la mujer eslava ideal de una manera más orgánica y natural, los consejos de experto de Clyne son mejor opción. Según Jorge Alberto, rinden frutos de inmediato. Cuenta que en su primer día con las recomendaciones de Clyne, conoció a seis mujeres.

Sin embargo, la indicada no llegó hasta el sábado en la noche, cuando Clyne se encontró con uno de sus exclientes quien le invitó a un antro en dónde pensaba celebrar su aniversario. Era el antro de moda de Minsk, la capital bielorrusa; estaba alejado de los restaurantes. Jorge Alberto dudó en ir; estaba seguro que ahí no iba a encontrar a la mujer que buscaba. Pero Clyne es un hombre convincente.

“Efectivamente estaba lleno de puras chamaquitas”, comenta Jorge Alberto, “guapísimas, pero puras chamaquitas”. Aun así decidió darle una oportunidad y di una vuelta caminando, si no veía a alguien que encajara con el perfil que tenía en mente, iba a volver a los bares y restaurantes. “En eso, empiezo a dar una vuelta, ¿y a quién crees que me encuentro?”, cuenta emocionado Jorge Alberto, “A Dasha, la única chava de mi edad en el antro”.

Dasha estaba celebrando el compromiso de una amiga de la preparatoria. Jorge Alberto recuerda que ella y su amiga bailaban alrededor de su mesa mientras el prometido permanecía sentado. “Entonces me di toda la vuelta pero dije, no pues ella, ella está ideal. Yo la vi guapísima y la vi sola y dije, de aquí soy”.

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