He sucumbido ante mi absoluta
carencia de justicia, de convicción
de amor
hacía ti;
manando de ti,
drenado de ti.
He sido — aún; siempre —
un cobarde
que se ha alimentado de tus ojos
agobiados
sin poder secarlos, cerrarlos, cuidarlos.
Sin verte a ti en ellos.
Tú que me has dado tanto:
mártir de mi
raíz maciza
amor a flor de piel quebrantada.
Deformé tus silencios:
lúgubres y crueles reflejos
del alma que mutilé al alba;
amanecer-asesinato
En mi arrepentimiento frio
de parricida condenado
he pintado sobre las estrellas
una oda de tiza
blanca, de ti.
Resultó,
perentoriamente,
incompleta.
Reflejo agrietado
deformado por la torpeza
de dedos y lengua
que tratando de hacer justicia, amar bien,
blasfeman.Samuel Lundy. Nacido en Cali, Colombia. Actualmente cursa la carrera de filosofía en la Universidad de Santa Clara. Ha publicado un poemario: Interrogaciones desde la sombra (Valparaíso, 2025).



