Joaquín del Paso quería hacer una película sobre bosques. La primera escena nos sitúa ahí, nos ancla y nos obliga a sentirnos en el bosque, a oírlo. Luego llega el estrépito: en la madrugada de un bosque de oyamel, veinte personajes descienden de dos camiones para montar una choza. No talan ningún árbol, dejan la semilla de lo que será una relación para…
Suscríbete gratis para seguir leyendo
Introduce tu correo electrónico y recibe cada Post de Perpetuo



