En uno de sus libros Murakami relata la historia de un mono que roba los nombres de sus amores no correspondidos me pone a pensar en cuántos nombres he robado el tuyo, por ejemplo sigo sin saber si lo robé o lo tomé prestado lo tuve entre mis manos cinco letras dos sílabas me las metí a la boca de un solo bocado como las palomitas de caramelo en el cine apenas empezada la función como la sopa de letras que comía todos los jueves en casa de la abuela tú serías la P pegada al fondo del plato también mi reflejo distorsionado en la cuchara tu nombre se esconde entre mis dientes se asienta en el calor de mi lengua me hace cosquillas en los cachetes quiere salir me gusta pensar que desde que me fui me lloran todas tus paredes me lloran todas tus puertas apuesto que mi risa sigue escondida entre tus libros podría poner tu nombre en una caja dejarla con el portero y ni siquiera avisarte ¡sorpresa! tu nombre es el libro que tomé prestado de la biblioteca del cole en el dos mil diez irrisorio intentar devolverlo trece años después hasta puede que sea de mala suerte ¿seguirá vacío ese espacio en la repisa? seguro que ya lo habrán (habrás) llenado solo sé que un día despertarás y habrás olvidado tu nombre tu casa se sentirá vacía será demasiado tarde.
Este poema fue escrito por Renata Ybarra.



