El nuevo Capitán América para una nueva generación
Tenemos un nuevo Capitán América. ¿Por qué no se siente como antes?
Esto me preguntaba al ver la nueva película de Marvel, Capitán América: Un nuevo mundo. En ella, continúa la historia de Sam Wilson como el nuevo Capitán América, consolidándolo como el sucesor de Steve Rogers en el Universo Cinematográfico de Marvel. En esta película, Falcon—como antes se le conocía a Wilson—comienza a trabajar en conjunto con el gobierno para detener a los nuevos villanos que amenazan este universo. Pero algo falta en el proceso.
Aunque Marvel planea estrenar nuevas series en 2025 para profundizar en sus personajes, como Loki, Echo, Agatha e Ironheart, muchos de ellos ya han tenido apariciones significativas en películas previas del Universo de Marvel. Sin embargo, aunque The Falcon and the Winter Soldier exploró parte de la historia de Sam Wilson, muchos espectadores aún sienten que falta una conexión emocional más profunda con su personaje. Mismo que lleva en el universo cinematográfico desde hace ya más de una década, cuando salió en Capitán América: El soldado del invierno.
Quizá, la comparación sea más clara cuando pensemos en el relevo que Wilson representa ¿Por qué conectamos tan fácilmente con Steve Rogers y tan dificilmente con Falcon?
Todos recordamos la primera película de Capitán América con Steve Rogers (Capitán América) dónde se nos presenta a este joven inseguro e indefenso, que vive en Brooklyn, durante la Segunda Guerra Mundial. Él intenta alistarse al ejército varias veces pero es rechazado debido a su baja estatura, complexión débil y múltiples problemas de salud. Hasta que finalmente entra usando documentación falsa y debido a su determinación el Dr. Abraham Erskine, quien está a cargo del Proyecto Rebirth, decide usarlo como candidato…y bueno, lo demás es historia.
Pero por el otro lado, Marvel no nos ha presentado mucho de la historia de Sam Wilson. ¿Por qué deberíamos de querer a Sam Wilson como quisimos a Steve Rogers?
“On your Left”
La primera aparición de Falcon en una película de Marvel se da en Capitán América: The Winter Soldier en 2014, un ex paracaidista de rescate de la Fuerza Aérea de los EE. UU. especializado en el uso del EXO-7 Falcon—un traje con alas metálicas que le permiten volar—. Wilson conoce a Steve Rogers durante un trote matutino en Washington D.C., con la icónica frase de “On your Left” (“A tu izquierda”), y poco después se vuelven grandes amigos y aliados, que luchan contra Hydra y el Soldado del Invierno (Bucky Barnes).
En los comics, Falcon es uno de los primeros personajes afroamericanos en tomar prominencia, (desde 1969, cabe destacar), lo que lo vuelve un personaje muy importante en la historia de Marvel en general. Su historia y cómo es presentado en Capitán América #117 a pesar de que no sale del patrón general de superhéroes que Marvel nos plantea, es significativamente importante para entender la evolución y decisiones que toma el personaje.
Y de ahí lo frustrante. En verdad, hay mucho que empatizar con Sam Wilson.
Samuel Thomas Wilson es presentado en los cómics, como un joven que nació y creció en Harlem, Nueva York—a escasos kilómetros del Brooklyn de Steve Rogers pero los suficientes para que fuera un mundo distinto—. Su vida temprana fue marcada por la tragedia. Su padre, un pastor, murió tratando de detener una pelea callejera, y su madre fue asesinada durante un robo. Estos eventos llevaron a Sam por un camino oscuro, convirtiéndolo en un criminal bajo el alias “Snap” Wilson. Aunque la siguiente parte de la historia varía mucho dependiendo de la versión que leas, todo converge cuando Wilson se encuentra con Steve Rogers, al estrellarse su avión en la isla de Cráneo, donde Rogers busca detener los planes de Cráneo Rojo (Red Skull). Con la ayuda del Cubo Cósmico, Craneo Rojo manipula la mente de Wilson, convirtiéndolo en un héroe en lugar de un criminal. Wilson adopta la identidad de Falcon y se convierte en el compañero del Capitán América.
La historia de su personaje no solo es más profunda en los cómics sino que también fue muy simbólica en general, porque representaba al primer superhéroe afroamericano y rompió el tabú entre superhéroes y villanos, demostrando cómo un villano se convierte en un héroe.
“No eres Steve Rogers”
A pesar de que no es la primera vez que vemos que Marvel modifica la historia de sus personajes del cómic y las adapta de una forma diferente en la película, es importante que mantenga una narrativa buena que nos permita entender al personaje, pero en esta ocasión no logra una narrativa lo suficientemente sólida para conectar al público con Sam Wilson. En la película se nos presentan emocionantes escenas de acción, nuevos personajes como Hulk Rojo, y adelantos sobre la futura aparición de Los Illuminati (un grupo secreto formado por algunos de los héroes más inteligentes e influyentes del UCM), sin embargo, no presenta más datos de Falcon.
Pienso mucho en una escena particular de la película. En ella, Falcón se encuentra en el hospital junto a un Joaquin Torres herido gravemente. Ahí, Falcón se cuestiona si debió de convertirse en un superhumano para merecer el puesto de Capitán América que ahora le corresponde. En ese momento, para el gusto de los fanáticos, el soldado del invierno, Bucky Barnes hace una aparición, y le recuerda que Steve lo eligió no porque fuera el más fuerte sino por su corazón. Aunque son de los pocos momentos en la película que nos permiten reflexionar sobre la personalidad de Falcón, sus valores y lo que él busca como héroe, se queda en una breve intervención, que no se vuelve a retomar en la película después de que Bucky deja el hospital.
Fuera de eso, no hay más. No hay un Falcon batallando con las tragedias de su pasado. No hay un villano hecho heroe. Es, tan solo, un tipo de buen corazón. Y ahí yace la cuestión.
Marvel ha sustituido su estrategia de presentarnos a sus personajes a través de películas o series antes de incluirlos en películas de acción, cómo Iron Man, Capitan America, Thor—todos los cuales tuvieron su primera aparición en una película antes de presentar a los Avengers como un grupo—. Actualmente presenta a sus personajes después de sus apariciones en las películas, lo cual limita el tipo de relación sentimental que puede generar el espectador con el personaje. Si no se resuelve, puede que Marvel sea víctima de su éxito. Ha creado un mundo con decenas de personajes, pero se niega a desarrollarlos.
El Universo Cinematográfico de Marvel se ha distanciado de la idea que el espectador empatiza con sus superhéroes por sus situaciones de vida. Retomamos los momentos más significativos de unos de los personajes más queridos de Marvel como Spiderman, Black Widow, Iron Man, que sutilmente nos cuenta sus luchas personales y que varias generaciones que tenían entre seis a quince años cuando salieron estas películas, se sintieron en la misma situación que Peter Parker y su dolor tras la pérdida de Tío Ben y Gwen, con Natasha Romanoff y su búsqueda de redención, o con Tony Stark y su difícil relación con su padre. Por el contrario, Capitán América: Un Nuevo Mundo nos vendió una película enfocada en las escenas de batalla, cuándo lo que más nos hubiera gustado saber es un poco de la historia de Falcon.
En una apuesta por la acción, temo, se perdió el sentido de la película. Tenemos golpes de super proporciones, pero ya no tenemos superhéroes. Si tuviera que calificar esta película en Letterboxd—sí, esa app donde los cinéfilos nos sentimos críticos de cine por un rato—no pasaría de tres estrellas.
Este texto fue escrito por Ana Laura Citalán para Perpetuo
Créditos de imágen: Grok 3



