Este poema fue publicado en el volumen IX de El creativo, nuestra newsletter de escritura literaria y cultura. Para recibirla directo en tu correo, suscríbete a Perpetuo:
En el desierto circular, el agua amarga moja conejos abiertos en la arena bajo la roca, los huevos esperan que alguien confunda el hambre con un dios. El león duerme al lado de la herida donde la piedra sabe más que quien la toca, todo maestro muere dos veces: una en el cuerpo, otra en el discípulo. Después, la culpa cava su túnel, cava hacia arriba y encuentra otra noche al fondo de una puerta diminuta por donde vuelve a entrar el desierto. Allí arde un hombre sin testigos; la ceniza se convierte en montañas, lejos, donde un caballo lleva a un niño el círculo comienza en otra espalda.
Ana Victoria Guevara (Los Mochis, México) Es abogada de profesión. Como escritora ha publicado artículos, ensayos y poesía en diversos medios. Le encantan las películas de Almodóvar, la música electrónica, los pasteles verdes, los poemas, la lluvia y que haga frío.




