Nota: El siguiente fue brindado a Perpetuo por la editorial de la Universidad Autónoma de Nuevo León. En FIL de Guadalajara, nos permitieron tomar los libros que quisiéramos para reseñar e incluir en el 3,2,1. El de Maya fue el indicado y reproducimos tres poemas en la edición más reciente del 3,2,1.
En el negativo se divisa el caballo de infancia su galope permanece inmóvil. Es más fácil mirarlo así sin rastros de su pata podrida. La imagen difusa oculta sus rasgos pero cuando llega el alba su inercia galopa y galopa suspendido en el tiempo indicios de los paseos sin rumbo del rocío sobre su color pardo, de su relincho ante una sombra en el camino. Vamos con tanta prisa que probablemente no reconozcas el lugar que buscamos y nos espanten las voces que llamen por nosotros. Asustados, pasaremos de largo extraviados como la luz de la luna tras un tumulto de nubes. Presiento que en un punto perdido ya no sentiré la brisa en el rostro ni tus crines entre las manos. Un despertar con las mejillas humedecidas. Parecemos los retratos subexpuestos sin revelar. Seguimos volviendo a casa.
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Anahí Maya Garvizu (Bolivia). Es autora de Las estancias. Recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Villareal 2024 por su obra El bosque tiene oídos, el campo tiene ojos.



