Ya entendimos que eres serpiente, víbora, reptil. Entendimos que te arrastras sobre vientres, deslizas tus tripas en el suelo para saborear las brasas de las tierras. Pero fuiste cabra, mamífero, leche. Fuiste escaladas, puntadas en rocas, alzaste los cuernos para palpar el paraíso. Y serás de nuevo sangre caliente, cuando la cola te muerda de nuevo el hocico. Pero nunca llegarás, porque ni tu serpiente tragarás el infierno, ni tu cabra embestirás el cielo.
Este poema fue escrito por David Rubiano.



