Perpetuo

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La constante insatisfacción de no aparecer en Wikipedia

Un ensayo sobre la prisa

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Perpetuo y gallo_molina
mar 30, 2026
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Este ensayo fue escrito por Gallo Molina. Puedes leer más del autor y sus publicaciones en la biografía que incluimos al final.

Perpetuo
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Escribo desde una cafetería cuyo nombre nunca recuerdo porque no tiene nada de especial; no es una palabra rimbombante ni una de esas que parece que eligieron al azar abriendo un diccionario. Yo suelo llamarle el “café gentrificado”, tanto porque forma parte de un edificio con departamentos que se rentan en Airbnb, como porque, a menudo, se llena de extranjeros.

Frente a mí está una pareja que lleva varias maletas. Seguro van al aeropuerto después de su estancia en el edificio colindante. A mi izquierda trabaja una mujer joven que da indicios de ser mexicana y a mi derecha un gringo, con un acento seseante, metido en una videollamada de negocios dadas las cantidades tan altas de dinero que menciona a cada rato. Acaban de poner música navideña. En medio estoy yo, sintiéndome culpable por haber pagado por un café (caro para ser un americano aunque hay que decir que es un muy buen americano) que pude haber preparado en casa. Lo cierto es que necesitaba salir, despejarme, tocar pasto, sentir el sol en mi cara, aunque sólo fuera porque es gratis.

Esta ocasión no es igual a otras en las que he visitado este lugar para escribir. Ahora lo hago desde la apesadumbrada libertad del primer día de desempleo. El cuerpo no entiende que ya no tiene que estar alerta ante la llegada de un WhatsApp (fuera del horario laboral) del jefe con una nueva solicitud, o un mail repleto de correcciones y comentarios por parte de un cliente que cree que es su deber darlos para justificar el pago de un servicio. Intenta relajarse, pero al mismo tiempo sabe que no está de vacaciones. Se prepara para otro tipo de enfrentamiento que, de manera instintiva, le genera estrés aunque nada tenga que ver con cazar mamuts o huir de un depredador: empezar de cero.

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Hoy por la tarde tengo terapia y pienso que la espera por ese momento debería sentirse como un oasis en medio de la agitada vida cotidiana. Sin embargo, ante la escasez futura que representa el ya no recibir la próxima quincena, se siente más como un gasto extra que podría resultar innecesario. ¿Cuántos víveres puedo comprar con lo que cuesta que una doctora me escuche hablar sobre mis sentimientos por una hora?

Cabe aclarar que esto no es en ningún sentido un ejercicio de condescendencia hacia mí mismo. Es más bien la forma de sublimar una sensación que no deja de hacerse presente sin importar lo bien o mal que esté, cuántos sueños logre cumplir o cuánto dinero tenga en mi cuenta de banco: la insatisfacción. El problema que intento plantear es que, independientemente de mis logros (grandes o chicos según quién y cómo se miren) y de mi estatus profesional, es inevitable no sentirme vacío.

Tiendo a pensar que los millennials, durante gran parte de nuestra vida, medíamos el éxito de la gente si tenían una entrada en Wikipedia. Es decir, si un extraño se preocupa lo suficiente como para invertir tiempo en que aparezcas ahí, quiere decir que eres, por lo menos, relevante. Ya no se diga de quien se encarga de actualizar tu biografía con nuevos proyectos, matrimonios o hijos. Y, aunque nunca se le ha considerado una fuente fidedigna, me da mucha más confianza un artículo de Wikipedia que lo que pueda inventarse ChatGPT (algo que hace excesivamente seguido).

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gallo_molina
Escritor y guionista. Autor de «Mientras viva en la tierra» (FCE). Haciendo curaduría cultural en revólver 💾
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