Este poema fue publicado en el volumen V de El creativo, nuestra newsletter de escritura literaria y cultura. Para recibirla directo en tu correo, suscríbete a Perpetuo:
i.
Tengo un problema,
pero por lo que se me dice
entiendo que no es del todo un problema,
y parece que no tengo excusas
para estar tan confundida,
es sólo una flecha que me atravesó el cerebro.
Tal vez no debería quejarme,
pero desde que está ensartada
no ha hecho más que desordenar
lo que parecía estar desde siempre en su lugar;
me obstruye los pensamientos,
las ideas y los recuerdos,
tanto los viejos como los nuevos,
pero es sólo una flecha que me atravesó el cerebro.
ii.
Han sido meses llenos de incertidumbre y aflicción,
compuestos de noches frías y oscuras,
con aroma a hojas secas, polvo y nicotina,
insomnios,
sabores amargos y lágrimas tibias y saladas,
dolor que ya es rutina y se disfraza de queja.
iii.
Una noche en vela pronto se hizo semana
y sin saber cuándo había empezado o si iba a terminar,
sin premeditación y casi sin conciencia,
tomé la flecha y la arranqué de un sólo tirón.
Silencio.
Hubo un desgarre,
algo que parecía ser sangre
y trozos irregulares de mi cerebro en el piso,
ya sin la posibilidad de regresarlos a mi cuerpo,
ya sin propósito,
ya sin ser míos.
iv.
Dejé que la violencia tomara el control,
que arrastrara mi cuerpo y mi psique
y me escondiera incluso las respiraciones.
Para el momento en que quise retomar mi conciencia ya me encontraba sumergida en el suplicio y
a punto de ser consumida en una hoguera de espinos.
v.
En un grito ahogado desprendí mis labios
de la sangre seca que los mantenía sellados
y a mi cuerpo llagado no le quedó de otra
más que acoger y soportar la pena infligida
y dejar todo doler
entre heridas y supuraciones,
hasta que la severidad
se cansara de los destrozos
y del cuerpo y la mente agonizantes,
hasta que la herida dejara de ser herida
y de estar abierta.
vi.
Queda una cicatriz que sólo es visible para la curiosidad.
Se deduce que fue profunda.
A veces la toco con palabras, canciones y recuerdos,
pero ya no duele, no arde, no sangra, no supura.
Sólo fue una flecha que me atravesó el cerebro.
Jocelyn Saharaim Corzas-Cruz (Puebla, México) Es bióloga. Ha enfocado la mayor parte de su trayectoria hacia la investigación y la malacología, sin quitar un pie del arte a través de la fotografía y la escritura. Colaboró en el proyecto Create Togeteher de HITRECORD, ganador del premio Emmy Outstanding Innovation in interactive programming en 2020.



