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En estos tiempos de celebraciones patrias en México, somos acosados por discursos nacionalistas, por reducciones románticas del carácter nacional y su identidad multiforme. Hay un símbolo, sin embargo, que trasciende a todos los discursos y no es capaz de ser contenido por reducciones oportunistas: La Virgen de Guadalupe.
México es, ante todo, una nación guadalupana. Cualquier intento de dar identidad o forma a México como sociedad tiene que empezar y terminar ahí.
Buscando a la Virgen en las fotos, nos damos cuenta de que es un símbolo definitivo profundamente visual; un ícono capaz de contener todos los significados de este mito fundacional del país: la unión de diferentes cosmologías; la compasión, la respuesta de los pueblos de América a la expansión teleológica occidental; la diplomacia cósmica que se da en el ombligo de nuestro continente. Todos esto se funden en un solo símbolo, cuyo valor máximo es la mezcla, y representa lo único que une a una tierra definida por las multiplicidades.
Víctor Hugo Morales (CDMX) es fotógrafo comercial, de bodas y de calle. Esto último es lo que más disfruta, como una forma de meditación. Le gusta observar y dar el click sin cuestionarlo demasiado.



















