No hay gatos en Madrid, Sus calles de gris se me visten Y reconocen la lluvia de siempre Que desiste en su huida al sur. No hay gatos en Madrid, Los cachorros son bastardos del anís Y del sol viejo. Hoy no me apetece ir a Gran Vía, Me quedo en la salina ficticia, En los olivares negros, En el serrín de estaño.
Este poema fue escrito por Santiago Javier Gozálvez Perera.



