Las 3 mejores películas de 2025
(la lista de Perpetuo)
Pocos llamados han sido tan insensatos como el imperativo moderno de vaticinar el “final del cine”—al menos, como lo conocemos—. Se habla de cómo las plataformas digitales auguran el colapso del cine de calidad; lo mismo con amenazar, muy directamente, a los cines como lugares de ocio. Sin embargo, lo que encontramos al hacer esta lista es que el arte sigue vivo. Siguen habiendo grandes películas que ver y admirar.
3. Eddington
Comentario: Tomás Lemus
Una película que no ha tenido la recepción que merece, el retorno de Ari Aster ha sido poco menos divisivo que Beau Is Afraid–filme que acaso merece las críticas que recibió–, y ha servido para exhibir hasta qué punto la crítica cinematográfica ha perdido el contacto con la realidad, y no logra entender el momentum de esta década. Para mí el mejor guión del año, no tengo duda de que Eddignton será un producto cultural perdurante. Lo que casi todos reconocen es la acidez con que captura la política de nuestros tiempos, sobre todo de un evento quizás demasiado reciente para muchos, la pandemia del Covid-19. Lo que pocos quieren ver es lo dolorosamente precisa de esta caracterización, y la forma en que expone los límites absurdos de la política identitaria y performativa. Me atrevería a clasificar esta película como la primera post-woke, destilando ese cambio de paradigma que se ha sentido como un latigazo en todos los sectores sociales desde 2024. Aunque profundamente norteamericana, es a la vez universal. Siendo Estados Unidos quien ha marcado la pauta de muchos de estos movimientos sociales, tiene que ser desde ese epicentro donde se comience a desmonoronar este edificio político.
Muchos han caracterizado la violencia de esta película como un artificio para atar una trama que no termina de cuajar. Pero olvidan que vivimos en una época en la que la violencia es cada vez con más frecuencia una resolución. Joaquin Phoenix brilla en este personaje que no logra transitar este mundo, y a la vez personifica la neurosis que experimenta el sujeto moderno ante la falta de comunión social o de alternativas políticas, y la forma en que esta neurosis empuja a la violencia. Es cierto que, a diferencia de Bugonia, Eddington no se libra de estar algo rellena. Acaso los treinta o cuarenta minutos que sobran se acumulan al final, en el momento de más violencia. Pero estas escenas de acción aunque ya bordan en lo ridículo son absolutamente alucinantes: de lo mejor que he visto en el cine este año.
2. About a Hero
Comentario: Alonso Millet
Fundido a negro: la sala a oscuras. Aparece una leyenda en pantalla: “una computadora no hará una película tan buena como la mía en 4.500 años”. La cita es de Werner Herzog. Arranca el filme: es el comienzo de About a Hero, un proyecto cuyo guión fue gestado por una Inteligencia Artificial, si bien la obra es una interpretación de aquél y no un montaje suyo al pie de la letra.
La película puede tener muchas lecturas: que si fue hecha para dejar en ridículo a Herzog o para darle la razón. Me inclino por la segunda: no es, ni cerca, algo que vaya a superar al gran director alemán. Y, sin embargo, hay algo en ella que atrapa tanto como incomoda: la tensión, el misterio, no está en la historia de asesinato —que mezcla con diálgoos de entrevistas sobre el impacto de la Inteligencia Artificial—, sino precisamente por empujar al espectador a dudar sobre qué es obra humana y qué no. Para empezar, la película está narrada por un intento de voz de Herzog que es evidente producto artificial. El mensaje parece claro: la IA no va reemplazar a la creación artística, pero sí creará la desconfianza hacia ella; el ingenio sigue siendo humano. Y es este ingenio el que utiliza la incomodidad de lo no-humano a su favor para generar un deseo por la experiencia no-artificial, Entonces Herzog tiene razón.
1. Bugonia
Comentario: Tomás Lemus
Bugonia se lleva el premio grande por ser la película con mejor ejecución de la que tengo memoria en los últimos años. Yorgos Lanthimos resurge de un extravío en Kinds of Kindness, con un estilo impecable y una economía quirúrgica. Empezando por la longitud: pocas películas, para mí, se salvan hoy en día de la acusación de estar rellenas. Con 119 minutos, el montaje de Bugonia tiene una precisión que amplifica cada plano y cada instante. Esta precisión se extiende a cada detalle de la obra: Lanthimos depura el elenco hasta conservar básicamente a sus criaturas predilectas, Emma Stone y Jesse Plemons, además del fotógrafo Robbie Ryan, quien captura el vigor de sus encuentros optando principalmente por intensos primeros planos, ángulos complejos y una iluminación angustiosa. Las actuaciones de Aidan Delbis y Stavros Halkias también son notables.
Cada vez con mayor claridad, percibo como en esta década se está gestando un estilo singular de películas. Lo que reúne a las mejores es un tono, declaradamente político y un tanto esquizoide, que revela el nervio expuesto de nuestra época: paranoica, urgente, ferozmente politizada. Bugonia es en mi opinión la que hasta ahora mejor ha logrado aprehender este nuevo universo estético, nativamente digital, en el que reinan la ironía, la conspiración y el pesimismo de una generación para la que el mundo quizás ya terminó. Y la misma razón por la cual la crítica encumbrada ha vacilado en celebrar más esta película es precisamente lo que la hace extraordinaria. Bugonia quema con la furia y la urgencia de nuestro tiempo, pero sobre todo, su desenlace se niega rotundamente a resolver esta tensión, a caer en la condescendencia y el paternalismo de las élites, y en su lugar, le da rienda suelta a sus impulsos neuróticos y destructivos.
Nota: La selección fue hecha por el comité editorial de Perpetuo con base en sus criterios individuales y la deliberación colectiva. Para leer más de nuestro proceso y el motivo por el que hicimos esta lista, puedes leer el siguiente texto.







