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En semanas recientes, a medida que se acercaba el tercer aniversario de la masacre del 7 de octubre en Israel, distintos medios publicaron reportajes sobre el aterrizaje de un avión egipcio en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv a finales de septiembre de 2023. La avioneta despegó de El Cairo y permaneció en el aeropuerto alrededor de una hora. Después se supo que la visita fue del entonces jefe de inteligencia egipcio, Abbas Kamel.
Según los reportes, Kamel se reunió con funcionarios del gobierno israelí para advertir sobre movilizaciones inusuales en Gaza. No se sabe con qué oficiales se reunió, pero las actividades en la frontera ameritaron, según el gobierno egipcio, una visita de emergencia y la entrega del mensaje en persona.
Tampoco fue el único aviso. Investigaciones recientes indican que el gobierno de Benjamín Netanyahu recibió más de una advertencia sobre un posible ataque de Hamás. La investigación del diario israelí Haaretz, posteriormente confirmada por reportajes del New York Times, sostuvo que Netanyahu recibió alertas sobre un posible ataque también por parte del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Sheik Mohamed Bin Zayed, quien pidió a Israel que hiciera concesiones económicas para desescalar el conflicto.
Parece que, en todos los casos, Netanyahu fue displicente y se mostró poco convencido de la autenticidad y gravedad de las alertas. De acuerdo con la publicación de Haaretz, el entonces líder de Hamás, Yahya Sinwar, había advertido, a través de contactos en los Emiratos Árabes Unidos, que los israelíes debían «esperar un terremoto». Fue entonces cuando Mohamed Bin Zayed decidió alertar directamente a Netanyahu, quien, de nueva cuenta, desestimó la información. Los reportes señalan que, de forma paralela, funcionarios de los Emiratos Árabes también alertaron a la agencia de inteligencia interna israelí, el Shin Bet. La respuesta no fue distinta.
A partir de la masacre, Netanyahu ha insistido en que las advertencias no llegaron a él directamente, negando los supuestos avisos de Bin Al Sayed y de funcionarios egipcios. En una publicación en X, sostuvo que el reportaje de Haaretz era falso, una «fabricación» y que había instruido a sus abogados a iniciar demandas por difamación. En otra publicación en redes culpó a «estados y actores hostiles, incluyendo a los países árabes» de querer reemplazar a su coalición de gobierno por un «gobierno de partidos árabes de izquierda».




