Este texto fue publicado en el volumen VIII de El creativo, nuestra newsletter de escritura literaria y cultura. Para recibirla directo en tu correo, suscríbete a Perpetuo:
Pasa que entras a una librería y las recomendaciones ponen más atención a la venta del producto que a la calidad del mismo. Pasa que, en ocasiones, la sinopsis no es suficiente. Pasa que las portadas son hermosas, pero su contenido mediocre. Pasa que te das cuenta después de comprarlo. Igual y lo lees completo, o igual y no: lo abandonas a su suerte, quizá como un futuro regalo para alguien que no es tan tu amigo. Pasa que los libros están cada vez más caros; una mala inversión duele en la cartera y la punzada llega hasta el alma insatisfecha.
Por eso estamos aquí. Queremos guiarte para que lo que pasa, pase menos; o pase igual, pero distinto: algo así como los menús que te enamoran o alejan de sus platillos con una breve descripción. Queremos abrirte el apetito, uno que sea Perpetuo. Y por eso, te dejamos nuestras recomendaciones de libros para el mes.
Si eres autor o tienes una editorial, ¡envíanos tus libros! Aquí los leemos, seleccionamos y reseñamos.
Crónica
El secreto de los sobrevivientes — Javier Sinay
La escritura de Sinay engaña. Si uno tiene miedo a los aviones, lo natural sería evitarla: este es, al final del día, un libro sobre un accidente aéreo. O eso, al menos, dictaría la intuición. Grave error dudar de quien, en sus hombros, carga la tradición de la crónica y, con ella, la de todo el periodismo hispano. El secreto de los sobrevivientes supera a creces su tema: la caída trágica del vuelo que transportaba a un equipo de fútbol brasileño. Más bien, es una cita con el destino; es el encuentro de un autor que, por medio de la tragedia, trata de desmenuzar la relación del humano con su futuro y nuestra tendencia a justificarlo como si fuéramos oráculos. Hay, quizá, una lectura aún más profunda de este texto, como lo es el destino de Sinay que, a su vez, es el destino de la crónica: el de una vida que encuentra su pregunta perenne en un suceso marcado y se pasa las siguientes páginas —o días— tratando de explicarse.
Novela
El opio perfecto — David Alfonso Estrada
La premisa de esta novela es atractiva desde el primer instante, dado el morbo de la trama: un escritor y taxista llamado Octavio Paz se enamora de una monja, al tiempo que vive una especie de Truman Show controlado por hackers. Su estructura, entre bíblica y con guiños a un misal, es otro plus de ingenio. Es una lectura que no abruma, a pesar de que puede resultar, por momentos, empalagosa debido a la condición de poeta del protagonista —que es el narrador de la historia—. Algunos de sus picos son predecibles, pero la ambigüedad del cierre los redime. Quizá tendría mucho más mérito si hubiera explorado a profundidad ciertas tramas, como la relacionada al mundo de los hackers que nos presenta; sin embargo, cubre lo suficiente para cumplir. Eso es El opio perfecto: una novela que cumple, que divierte y entretiene.
1984 — George Orwell
(traducción de Eduardo Rabasa)
El don de las grandes novelas es que, con el tiempo, se vuelven mitologías; mudan su significado al tiempo que el contexto de las sociedades que los leen. Así como se transforma el mundo, así se debe transformar la interpretación y forma en que se presentan a nuevos lectores. Eduardo Rabasa emprende esta importante labor con una nueva traducción a 1984, historia cuya popularidad continúa creciendo y cuya relevancia quizá nunca ha sido mayor. La traducción de Rabasa es fiel, pero encuentra lo moderno en los matices del contexto que habita. Destaca el apéndice, ese legendario texto en el que Orwell esboza una apabullante esquema de cómo podría transformarse la cognición humana para perder la capacidad del disenso a través del lenguaje. «Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo», vaticinó Wittgenstein. Así lo entiende Rabasa, proveyendo una versión renovada y accesible de esta amenaza.
Meditación madre — Ana Montes
La voz de Ana Montes tiene un registro suave, atmosférico, capaz de matarte de ternura o succionarte en un agujero negro. Es el de una voz femenina que se pierde por este siglo, que existe pero no se concentra ni entiende lo que no entiende. De esta forma, Montes acumula diferentes temas con belleza y a veces con un insoportable aburrimiento. La narrativa circula sobre la maternidad y sus nuevas formas, pasando por la experiencia corporal, la responsabilidad afectiva y el duelo, regalándonos de vez en cuando momentos de una lucidez magistral, como la mujer que recuerda a la perra que se comió a sus hijos.
Poesía
Electrocauterización — Anaclara Muro
Un poema de largo aliento potente. Destaca por su registro físico y personal, que logra cargar y desarrollar temas universales alrededor de la feminidad. Este registro, sin embargo, no se mantiene en todo el poema: cuando se aventura a lo político, la poética tropieza. El índice mismo es un poema cuyo centro es el mejor verso y el mejor poema: «El doctor fantasea que me salva» es una vehemente protesta que Muro arrastra durante doce páginas hasta transmutarlo en oda.
Ir y Venir del Sueño — Íñigo Malvido
El sueño de Iñigo Malvido transcurre entre los amorfos mapas de la conciencia y el momento concreto de conexión total con la sensualidad. Malvido interroga los pasadizos de su mente y la nuestra, tratando de conferirles significado a través de una experiencia sensorial directa. El canto que empieza con los pezones endurecidos por el viento de pronto castiga: «has soñado nuevamente una mudanza, una historia que se inicia contigo en otro sitio». Adentrarse en este poemario es comprobar que conversábamos aún los caminos de las vidas vividas, de las ahorradas y las que están por venir, pero concluidas con un dejo agridulce en la boca: «está bien, inútilmente te reconfortas». La voz es honesta consigo misma a lo largo de su arquitectura. Ir y venir del sueño es catarsis.
Azúcar impalpable — Inti García Santamaría
Un librito de subibajas entre pasado y presente, entre ilusión y desilusión. Predomina la nostalgia en versos que recuerdan todo el tiempo y no reconocen el paisaje que hoy les presentan. También se lamenta por la oportunidad desperdiciada. Son pocos los poemas que destacan por sí solos, el resto lo hace como conjunto. Una lectura de y para niños adultos.
Literatura infantil
Señor Nadie — Julián Ariza
Un librito hermoso: Julián Ariza integra la ilustración a su narrativa de forma tan armónica que es imposible no perderse un rato en cada página. Demuestra cuán importante es contar las realidades más difíciles en la literatura infantil. El señor Nadie es la historia de muchos que día con día son ignorados y vistos como una consecuencia de la ciudad, no como personas. Pero el señor Nadie es también un personaje con ganas de compartir la flor que es su historia; la frustración se apodera de él cuando su creatividad llega al límite sin lograr una sola mirada de atención. El cuento trasciende la categoría de infantil para volverse un llamado general a la amabilidad indiferente, al interés por el otro y al cultivo de empatía.
No me pises las flores — Verónica Cardona López
Las ilustraciones de Verónica Cardona son lo más destacado del libro. Siendo un cuento para niños, la narrativa se inclina hacia una historia melancólica cuya conclusión llega de forma abrupta y no tan convincente. Trata el tema de la pérdida de un ser querido sin profundizar demasiado en el clímax de la superación. Es una lectura con una propuesta visual interesante, no mucho más.
Cuento
Infancias — Antología
Un texto antropológico disfrazado de antología. Alejandro Arras se sentó a hacer el compilado con un claro objetivo: plasmar la infancia mexicana en el transcurso de las décadas del siglo pasado. Los once textos que componen al libro están planeados en orden cronológico respecto al nacimiento de los autores. De esta forma, se nos plantea un recorrido atravesado por el contexto de cada época y con un hilo conductor que revela lo cotidiano. Leemos, por ejemplo, sobre el alcoholismo compartido y heredado, así como sobre la repetida experiencia de crecer sin padres, guiados por abuelas o nanas. Atravesamos los salones de catecismo, las clases de primaria aburridas o las amenazas maternales de sacarnos de la escuela para ponernos a trabajar. La niñez se nos presenta distinta en ciudades y pueblos de un México que pasa de un emperador austriaco a una dictadura silenciosa. Infancias es un recorrido histórico en cuentos. Lectura sugerida para quien disfrute de compendios y de la reconstrucción del pasado a través de vivencias más que de fechas en libros polvorientos.
Todo es demasiado — Christian Briceño
Las historias de Briceño son abigarradas. En sus narrativas profundas hay siempre una extrañeza que sacude al lector como una inesperada turbulencia: caníbales que preparan gestos románticos u homicidios acuáticos en un futuro donde la muerte y la vida se comunican por televisión. Las premisas, como se leen, son bizarras; en ello se manifiesta un acto de ingenio. Como Kafka, Briceño nos presenta a un hombre-bicho y sabe, como un autor en todas sus facultades, que le creeremos. Por eso, la sorpresa de los hechos es lo de menos; es una mera base para hablar de lealtades rotas o sueños perdidos. No apto para los de estómago débil o mentes unidimensionales. Ideal para el lector que quiere desafíos y busca metáforas más allá de lo que le narran.
Bonus track
Reseña y reflexión sobre el Booker Prize.
Taiwan Travelogue — Yang Shuang-zi
Es una pena reseñar este libro tras leerlo en inglés. No hay alternativa; nuestro idioma —por segundo año consecutivo— se ha quedado atrás. Taiwan Travelogue ganó el Booker este año, un premio que es, quizá, el mayor de las letras sólo después del Nobel. Y lo hizo con una narrativa que atañe a nuestros países postcoloniales más que al mundo anglosajón. La novela es sutil en su argumento —tal vez peca de serlo demasiado y, por eso mismo, se pierde en descripciones culinarias y el lento pasar de los días en Taiwan—; cuando encuentra su voz, se escucha con fuerza un discurso sobre la relación entre conquistador y conquistados donde, a pesar de las mejores intenciones, deambula el poder y la desigualdad. Pienso que, así como Taiwan Travelogue es sobre una escritora japonesa que visita Taiwan, bien podría ser de un autor estadounidense en México o un británico en Argentina. Es una pena, siempre, que nuestra velocidad de traducción esté lejos de la vanguardia. Lo es bastante más cuando nos perdemos de historias sagaces que explican nuestra región.




























