Los únicos silencios que no han sido incómodos, son los que tengo a puerta cerrada con mi voz. A media luz que penetra mi mente, luce una radiante radiografía de mi sentir. Mi exploración y paso por el mundo no ha dejado huella visible, estoy aportando desde la observación, sin intención de ejercer la fuerza para poder demostrar que, solo en silencio se puede escuchar más. No soy una sombra en la penuria que vaga sin un propósito. Hay un espíritu infinito que, ya logró vencer lo que en esta dimensión no puedo lograr. Qué melancolía pensar que, en esta vida aunque sienta que no puedo más, en todas las demás ya triunfé y seguiré estando de pie. Por ahora, déjame a la luz de la oscuridad, frente a ese espejo que no muestra sino más que una puerta a mi yo natural. Yo llevo un mundo adentro, como los demás, solo que puedo definirlo sin ponerle ningún filtro.
Este poema fue escrito por Margarita Blanco Muñoz.




