Desconocida, una cabeza flota Entre el polvillo ocre de los tejados... Geckos con dificultad regurgitan El espectro de un árbol genealógico. Mi madre se mueve bajo las camas Metiéndose en el abdomen hipnótico De las cucarachas donde respiran Los huevos articulados del trauma. Siempre hay una flauta insomne que pide Le sea entregado un órgano precioso. Los cuentacacao tiran su orín rojo, Bullen los techos nucleicos, y erguidos Danzan sobre los niños corrosivos Palpándolos con sus bocas de pelos. Reboza la bodega abarrotada De chiles verdes. Les brotaron máscaras Como salpullido. Un ritual de velas Se hace en los cuartos conectados. Rezan, Oran a los celados en las pilas Y en las canaletas de aguada infecta. El enviado de la lluvia me muestra: Culpa, su paralizado ojo púrpura. ...El cuerpo de aquel extraño quedó en El comedor: una vela entre manos Que obedece a la mente de quien tiene La psique huracanada de un alux.
Ordalvas es pseudónimo de una autora o autor que prefiere el anonimato. El tiempo lo revelará.



