Este poema fue publicado en el volumen XII de El creativo, nuestra newsletter de escritura literaria y cultura. Para recibirla directo en tu correo, suscríbete a Perpetuo:
MI MADRE, COMO TODAS las madres habla (con paréntesis) palabras (a medias) cansadas de tanta verdad. Mi madre, como todas las madres, se preocupa por hace(a)rme con su lengua alfarera y modelarme en torno a ella. Y como cualquier madre, mi madre, cuando me ve (de mente incierta me) enju(aga, me un)ta, me alimenta (l)a(s) voces (de su realidad). Como buena madre siempre ha sabido intuir. Y a pesar mío, todo lo que mi madre decía (quim)era. Porque ella de todo entiende (un peligro) y sabe (culpar, temer y sospechar) cualquier cosa. La veo desesperada por enseñarme (lo que ve) Por hacerme comprender las cosas que (se g)están en su mente. Mi madre hace todo para no(ica), para nunca dejarme ir de su lado. Porque, aunque mi madre es como todas, se preocupa como ninguna de lo que pasará (con ella) cuando ya no estemos juntas.
MI NIÑA ME MIRA ATENTA camina pisando mis pasos pregunta cómo hago, porque me quiere apre(he)nder con sus pequeñas manos. Te quiero dice (farsante) y yo sé que ésta, mi niña, me quiere (conocer) más de lo que debería. (Si) la niña (me quisiera como) dice tanto (tonto) te quiero (no) me ve(ría) atenta sólo a mí. (¿Por qué) sus ojos grandes (no sirven de algo, y espían el exterior) para mamá(?) Y lo que mamá necesita es que la niña (mire, en mi lugar, hacia la) calle. Tengo que cuidar(me) de esta niña (y de su boca). La a(tu)rrullaré por las noches con canciones de cuna, que digan (cosas falsas de quien ama. Para que, si ella, como toda) la gente abandona, conspira, (y me) delata, mi niña sabrá (y dirá falsedades,) más vale (Así me libraré de) los peligros de (su) querer (hablar) de más.
QUÉ DIFÍCIL, me dijeron, iba a ser ser madre. Pero madrear es sencillo, la única pena es mi hija. Cuando llegó la quise hacer de mí un espejo fidedigno. Pero ella quiso ser már(tir) y se a(z)ogó (mal) a propósito (de mostrarme retorcida) con llantos hipócritas (lo que es capaz de hacer) para lastimarme. Yo le enseño cómo lavar, enjuagar y permanecer, pero cuando hablo ella rie-ga gargajos atragantados de odio por mi casa. Y todavía (re)clama cuando mi palabra se lanza piedra. Sus fingidos (seña)lam(i)entos pretenden (dif)amarme frente a cualquiera que no conozca sus intenciones. Pero a solas, miro sus gestos (desafi)antes míos y la (re)siento un engendro (traidor, ingrato) que solamente juega con su madre. Cada mañana en su rostro ojer(iz)as que no descansan de procurar (tr)amar (contr)a su madre. Pero soy cauta y me cuido de ello. Dicen: mujer que se previene son dos, y en mi casa somos dos mujeres solas.
EL MARTES QUE VIENE ME VOY a ir de la casa. No voy a dejar(le) una nota, ni comida para llegar al mes. Me iré hasta que mi tar(d)ada niña entienda que el desayuno no se hace solo, que la ropa se lava. Y se cuelga el teléfono a los números desconocidos. El martes me voy porque ya no puedo ver a esta niña pl(aneando) añi(ca)r mis trastes con tal de no lavarlos. Ya no la quiero ase(di)ando mi casa con dolo, con ganas de hacer(me cualquier y) todo mal. He intentado hacerla cambiar a mi manera, pero a la suya ella insiste, no quiere (dejar de) se(r una) excusa sinsentido (común,) de la vergüenza (o del cariño). Y se sigue paseando en burla, mientras juega a las mu(ñ)ecas por mi casa. Pero este martes, por todo un mes, la dejaré sola. A ver si así aprende a valorar a su madre.
Carolina Cuevas (México) es poeta escorpio, guionista y loc(utor)a. Es egresada de la licenciatura en Escritura Creativa y Literatura por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Su poemario Madre(ada) fue acreedor al 2do lugar del Premio al Estudiante Universitario 2025 en la categoría de poesía José Emilio Pacheco. Su trabajo poético ha sido expuesto por colectivos artísticos, como Central Colectivo. Actualmente se desarrolla como guionista en el Instituto Mexicano de la Radio.




