No lo sé, señor... La tierra está lisa como de costumbre Y la gente pasa con una herida agigantada Como un siglo de lluvia en la mirada Y hay un dolor de muerte que ahora llaman vida Y yo aún no sé nada, señor... Sé que hay algo extraño que me dejan Como una cruz, planetaria y eterna Y hay una ciega flor que muere En mis manos marchitas. ¿Junto a qué río extenderé mis lágrimas como dulces perlas, solo para ahogarlas? ¿Sobre qué hombro apoyaremos nuestras polvorientas calaveras? ¿Y al borde de qué mañana eterna dormiremos todos juntos? No lo sé, señor... Amanece Y aún sigue menguando en mi mirada No lo sé aún, no lo sé... Se hace tarde tan temprano Y el invierno nunca se va Y esta tumba aúlla tenuemente mi nombre Hay tanto silencio que solo hay bruma. Y yo aún no sé nada, señor... Una lágrima clama, sedienta de ser océano, Y yo sé que espero por algo que nunca vendrá. Y yo estoy acá Esperando a alguien, aún no sé a quién, Que nunca viene. Y se suceden los días como una marcha fúnebre Y un silencio atroz hace tronar los campanarios, Pero aún no sé nada, Y sé que nadie me espera tampoco.
Diego Labrador. Soy de Venezuela y tengo 23 años de edad. Actualmente curso octavo semestre de artes en la UCV. Me gusta escribir poesía aunque llevo poco tiempo tanto leyéndola como escribiéndola, me atrae escribir sonetos y diferentes esquemas poéticos hechos en rima.



