En Perpetuo no le tememos a la tecnología. Ese valor es fundamental en nuestra revista y aplica a todos sus aspectos, como en el uso que le damos a la inteligencia artificial (IA). Por ese deseo de usar tecnología, estamos dispuestos a colocarle límites, como quien se enfrenta a un animal salvaje y logra hacer que se detenga antes de la embestida.
Nuestra política sobre la IA se puede resumir en las siguientes oraciones: la IA tiene un espacio beneficioso que precede y sucede al momento de la escritura. El momento de la escritura, sin embargo, debe permanecer libre de injerencia.

No es distinto a cómo pensamos sobre el plagio o la participación de otros autores en un texto. Si, por ejemplo, supiéramos que un autor copió un texto de otro libro, sentiríamos enojo. Lo mismo si un autor usara a otro para escribir su texto (como es práctica común en las páginas de opinión) o si dos autores, en conjunto, escribieran un texto, pero solo lo atribuyeran a uno. En estos escenarios, aplica nuestro principio a la par: antes o después, perfecto; al escribir, queremos al autor impoluto.
Podemos ponernos más teóricos.
Creemos en una división entre el lenguaje y la literatura. El primero es el medio mediante el cual nos comunicamos entre nuestra especie y encontramos guía en el mundo, sea por letreros, mensajes o las intervenciones de una IA. Palabras que tienen significado y que nos permiten interactuar con otros —sean humanos o IA—. La segunda es el acto de elevar nuestro método de comunicación a un arte que, como toda expresión artística, busca la emoción o reflexión de su lector. En esencia, la literatura requiere de un motor humano; de un autor que evoque esas palabras aun si las palabras tienen sentidos que lo trascienden. En Perpetuo publicamos literatura, así como la hemos definido. Por ello, esperamos que lo que publicamos sea la expresión de un humano; un testimonio de que ellos, también, pasaron por esta tierra.

Seremos claros: la IA como literatura no tiene espacio en Perpetuo fuera de experimentos explícitos donde nos interese explorar las mismas tensiones que describimos aquí. La literatura es una expresión humana donde el atractivo, más allá de lo dicho, está en la certeza que uno, como lector, también puede sentirlo.
Nuestra política concreta, también, se informa del uso de herramientas como Pangram para detectar si un texto fue o no escrito con IA. La evidencia muestra que el desempeño de estas herramientas es mixto. Mucha gente ha pedido que pongamos un umbral máximo de IA. Nos parece insensato. Todo umbral entre 1-99% es una arbitrariedad que no considera margen de error de esas herramientas. Habitamos un mundo cambiante y por ahora solo podemos remitirnos a las herramientas disponibles de verificación, conscientes de que son capaces de cometer errores. Por ello, todos nuestros textos pasan por Pangram, pero Pangram no tiene la última palabra: la tienen nuestros editores. Preferimos rechazar un texto indebidamente a publicar un texto que no fue escrito por un humano. Nuestro criterio es, fundamentalmente, cualitativo. Trabajamos con nuestros autores para entender sus procesos y los usos de la IA —siempre y cuando el acto creativo se mantenga impoluto—.
Somos transparentes. En nuestras operaciones usamos herramientas de IA para tareas que incluyen, por ejemplo, generar imágenes, monitorear foros de discusión y descargar videos de tarjetas SD (por cierto, uno de los mejores inventos que hemos tenido). Lo mismo para investigación, búsqueda de precisiones, y en el proceso de edición (particularmente para verificar que los textos cumplan nuestro manual de estilo).
Lo mismo para publicar en redes y generar materiales comerciales. Vemos estas herramientas como un apoyo en la automatización, no como un reemplazo a la intervención humana. No delegamos responsabilidades, aprovechamos los beneficios disponibles y verificamos los resultados.
Los textos de esta revista son propiedad de Perpetuo y sus autores. Por eso mismo, no permitimos que nuestros textos se usen para entrenar modelos de IA sin nuestro consentimiento. Usamos herramientas de IA que no usan nuestros mensajes para entrenar modelos futuros.
Dos cosas son ciertas: en Perpetuo usamos inteligencia artificial en algunos proceso y, a la vez, todos los textos que publicamos son humanos. En Perpetuo se comparte y lee literatura.

En resumen, tenemos tres pilares:
Creemos que la IA puede ayudar a los autores, pero debe hacerlo antes o después de escribir.
Creemos que las herramientas para detectar IA son erradas y, por ello, no establecemos un rango de porcentajes para un texto hecho con IA; los editores tendrán la última palabra.
Creemos que este debate no ha acabado y estamos abiertos a seguir escuchando y aprendiendo.
-Equipo editorial Perpetuo.
FECHA DE ÚLTIMA REVISIÓN: 28 de octubre, 2025





