Nuestros 3 poemas del 2025
(la lista de Perpetuo)
Acá, toca reconocer que hicimos trampa. No podemos escoger, en buena fé, lo mejor de Perpetuo sin caer en métricas o en debates interminables. No es posible. Son tantos—más de 200 textos en los últimos tres meses—y nuestros editores son de opiniones variadas. Así que, en su lugar, hicimos una selección que funciona como un plato de canapés. La idea es que estos textos sirvan como introducción a lo que hacemos en Perpetuo. Si les gustan, pueden recibirlos cada semana en sus correos. Solo tienen que suscribirse.
3. [A veces recuerdo aquel caracol]
(María Fernanda Barrientos)
A veces recuerdo aquel caracol que pisé un día empacando la maleta en el baúl del carro de alguien Ese sonido su brutal forma de dejarme saber que le he desquebrajado me persigue cuando me pregunto hacia dónde me está llevando el mundo Si yo pienso por el resto de mi vida en la de ese ser diminuto tal vez ese día no fui la muerte fui parte de un intercambio de energía compartimos la conciencia de que yo también puedo levantarme lento de entre sus escombros Aun así, me aterra escuchar crujir mi casa o arrastrarme por el suelo moribunda Cada tanto soy y solo seré la máquina de demolición soy el terrible destino de recordar que provoqué la ausencia de otros.
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[A veces recuerdo aquel caracol]
Este poema ganó el primer lugar del concurso de poesía de Perpetuo 2025Apoya la buena poesía; apoya a Perpetuo
2. [No lo sé, señor...]
(Diego Labrador)
No lo sé, señor... La tierra está lisa como de costumbre Y la gente pasa con una herida agigantada Como un siglo de lluvia en la mirada Y hay un dolor de muerte que ahora llaman vida Y yo aún no sé nada, señor... Sé que hay algo extraño que me dejan Como una cruz, planetaria y eterna Y hay una ciega flor que muere En mis manos marchitas. ¿Junto a qué río extenderé mis lágrimas como dulces perlas, solo para ahogarlas? ¿Sobre qué hombro apoyaremos nuestras polvorientas calaveras? ¿Y al borde de qué mañana eterna dormiremos todos juntos? No lo sé, señor... Amanece Y aún sigue menguando en mi mirada No lo sé aún, no lo sé... Se hace tarde tan temprano Y el invierno nunca se va Y esta tumba aúlla tenuemente mi nombre Hay tanto silencio que solo hay bruma. Y yo aún no sé nada, señor... Una lágrima clama, sedienta de ser océano, Y yo sé que espero por algo que nunca vendrá. Y yo estoy acá Esperando a alguien, aún no sé a quién, Que nunca viene. Y se suceden los días como una marcha fúnebre Y un silencio atroz hace tronar los campanarios, Pero aún no sé nada, Y sé que nadie me espera tampoco.
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[No lo sé, señor...]
No lo sé, señor... La tierra está lisa como de costumbre Y la gente pasa con una herida agigantada Como un siglo de lluvia en la mirada Y hay un dolor de muerte que ahora llaman vida Y yo aún no sé nada, señor... Sé que hay algo extraño que me dejan Como una cruz, planetaria y eterna Y hay una ciega flor que muere En mis manos marchitas. ¿Junto a qué …
1. Lo que ocurre mientras pasa
(Antonella Magliocco)
Se cuece el arroz, la lluvia resbala por el vidrio como si supiera que no es vista. Un niño bosteza. Una mujer parte un pan en dos mitades iguales sin saber que eso también es poesía. El reloj no grita, solo sigue. Los platos se secan al lado del fregadero, y el amor, ese animal doméstico, duerme enrollado en el sofá esperando que alguien lo mire sin decirle nada. Todo es tan pequeño que duele. Tan callado que retumba. Alguien piensa en alguien. Alguien ya no está. Un perro ladra a un camión como si eso fuera una forma de vivir. Y lo es. La vida no ocurre en los grandes días. Sucede cuando no miramos: en el olor del café, en las manos que recogen la ropa seca, en la frase que no dijimos pero pesó toda la tarde. Y sin embargo, aquí estamos, sosteniendo lo invisible como si supiéramos.
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Lo que ocurre mientras pasa
Se cuece el arroz, la lluvia resbala por el vidrio como si supiera que no es vista. Un niño bosteza. Una mujer parte un pan en dos mitades iguales sin saber que eso también es poesía. El reloj no grita, solo sigue. Los platos se secan al lado del fregadero, y el amor, ese animal doméstico, duerme enrollado en el sofá esperando que alguien lo mire sin…
Nota: La selección fue hecha por el comité editorial de Perpetuo con base en sus criterios individuales y la deliberación colectiva. Para leer más de nuestro proceso y el motivo por el que hicimos esta lista, puedes leer el siguiente texto.





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