Poesía es lo que fluye
entre alarmas matutinas,
mesitas de noche,
tu cuello, mis labios
y buenos días somnolientos.
Florece en los instantes
cuando me abrazas más fuerte,
temiendo el presagio
que escolta al amanecer.
Las horas nos amenazan
con seguir su curso.
Cada minuto que pasa,
un augurio del inevitable despertar
¿Cómo osa el tiempo
separar a dos almas
bordadas del mismo hilo?
Ilusa, me aferro
a aquel oasis
como el rocío a la flor.
Suspiros en sincronía;
pestañas entrelazando
tu mano en la mía.
De noche, un refugio entre sábanas.
De día, desterrados del Edén.
Yo y tú.
Tú y yo.
Un sueño de nunca despertar,
evaporado en un parpadeo.
Mariana Anaya es doctorante en Neurociencias por el Instituto del Cerebro de París. Su investigación se enfoca en estudio de los mecanismos cognitivos y motivacionales en la enfermedad de Párkinson. De forma paralela, es escritora ocasional de poesía. Entre la ciencia y la palabra, teje puentes entre de dualidad y duelo migratorio. Reside en París desde hace seis años.





