IX.
Si me preguntas a mí, es Esculapio el que nos debe a nosotros un gallo. El pobre no tendría nada que hacer si nuestros cuerpos no marcharan con terquedad hacia la fosa de azufre compartida desde que nos alumbra otro cuerpo que, también, está en marcha resoluta.
X.
Si, en un desatino, decides tomar esta clase maldita y, por tu capacidad superior de raciocinio, entiendes los temas y la guía de estudio ¿me pasas una hojita de chancuco para el examen? que hoy cumplo veintiún años encerrado dentro de esta aula vacía y todavía no entiendo un carajo.
XII.
Si no anduviese indispuesto con reflujo gastrotrascendental tendría las fuerzas para mirarte, con tu postura de estatuita curiosa, y decirte que aún llevo en mi bolsillo la mariposa inquieta que voló de tu boca cuando, susurrando, me preguntaste si creía que el alma se podía palpar sobre el vientre durante las noches más hinchadas de silencio. Pero me arde el pecho siento la cabeza abombada me gruñen las tripas thymos y logos y eros y tú, tú ya te estás despidiendo.
Samuel Lundy. Nacido en Cali, Colombia. Actualmente cursa la carrera de filosofía en la Universidad de Santa Clara. Ha publicado un poemario: Interrogaciones desde la sombra (Valparaíso, 2025).



