Sueño un día con esa mañana inmortal Donde todos nos reunamos, no en un solo canto Sino en un mismo silencio Una única tonada colectiva Del pálpito de la esperanza Del luto de la muerte moribunda Del llanto de las vírgenes recordadas Resoplará mi tumba. Cuando mi muerte sea exhumada Y al borde de una inmensa mañana Nos miremos todos juntos, uno a uno Y haya pan para repartir Y existan aún vidas por vivir Nombres por nombrar Hombros donde llorar Dioses por maldecir Y seamos todos otra vez un solo ojo circular, Un solo silencio, una sola pisada De una marcha amarilla Tenores de una única sinfonía De muchas muertes que sean, solamente Una misma vida.
Diego Labrador. Soy de Venezuela y tengo 23 años de edad. Actualmente curso octavo semestre de artes en la UCV. Me gusta escribir poesía aunque llevo poco tiempo tanto leyéndola como escribiéndola, me atrae escribir sonetos y diferentes esquemas poéticos hechos en rima.



