¿Quién te nombra sin boca por detrás de tus hombros? —¿será el viejo espíritu del viento?— Sube entre las cañas un suspiro entrecortado: —¿Será de aquel que cerró sus ojos para no verte más?— —¿Será una de tus fantasías que vino a cenar?— A cenarte vino. ¿Quién se adueña de tu alma sellada, esquiva a toda ley, distante ya de las plegarias inútiles? ¿Quién te nombra sin boca pero llama en la oscura selva de tu presentimiento? ¿Quién te llamó a plena luz, te mordió la sombra hasta la médula? Los perros babeaban rabia bajo los pórticos, a la hora en que la noche es más cerrada. Bajo las camas los monstruos de los niños se contaban pesadillas para dormir, una flecha de luz como un relámpago era todo lo que quedaba de la luna y algo te llamaba porque lo habías soñado, como se sueña a veces: con furor con creces con insanía con insoportable pasión. Algo te llamaba y te quemaba porque lo habías invocado sin nombrar más que a su sombra pero fue suficiente para atarte a los barrotes de su cama por propia voluntad y dejarle tu memoria limpia y pura y sacarte tu propio nombre tu propia carne para sólo llamarte suya Suya.
Florencia Zárate, argentina, de profesión bibliotecaria. Trabaja en una escuela primaria acercando lecturas a niños y maestros. Escribe poesía y otros híbridos. Ha participado de las antologías impresas "Jardín" y "Diana", por las editoriales Camalote y Monte, así como de la antología digital "Cuatro estaciones/ Cuatro elementos", de editorial Outsider. Textos de su autoría han sido publicados en numerosas revistas y páginas digitales. Suele escribir sus pensamientos y experimentos literarios.



