A veces dudo si escribir, no quiero descuidar el tan gentil silencio. Sé que es porque sigo verde: dicen que los sabios enuncian sin hablar. Como quiera, escribo cada sílaba suave- mente, como brisa tejiendo en agua. Quiero siempre estar escuchando; vacío; brazos abiertos. ¿Será que algún día bendito muera en esa transparencia y nazca como reflejo de luna? A momentos me detengo para beber del cielo, enamorado de su sencillez infinita. Luego sigo escribiendo, agradeciendo.
Iñigo Ayala. Desde muy joven me ha interesado la mente, la espiritualidad y entender la naturaleza humana. Nací en Monterrey en 1995 y estudié ingeniería industrial en Estados Unidos. Después de graduarme, me fui a un retiro de meditación de cinco años dentro de la tradición del budismo tibetano, una experiencia que marcó profundamente mi vida. Hoy vivo en la Ciudad de México, donde uní mi interés por generar impacto en la educación con la tecnología al fundar Ominio, una startup que desarrolla herramientas educativas con inteligencia artificial. Mi primer poemario, Ecos del Silencio, reúne experiencias y reflexiones de mis años de retiro.





