Y habrían sido en total 40 días:
de no salir por si tocaban la puerta,
de dejar libre la línea,
no fuera a llamar en mala hora el destino,
destino que—cabe aclarar—
no llama, sino alcanza a cada cual
cuando le toca: en cantinas y antesalas,
en el vestíbulo mismo de la negación.
Me alcanzó, en la larga espera.
Gris, interminable espera.
En lo blando, ahí donde tú quedas,
donde se desdoblan colinas,
se retraen los oscuros pliegues,
y murmura tu piel como barro negro,
esperé hartos días y más noches,
la cuenta ya no la llevaba nadie,
se abrieron y cerraron muchas puertas,
el cielo tomaba forma de ensueño,
y los caballos bajaban por el valle
[como un infierno.
Menos mal que la carretera
¡ay! se abrió ahí entre los árboles
y al fondo una gasolinera donde encontré consuelo.Xavier Burguete. Es pseudónimo de una autora o autor que prefiere el anonimato. El tiempo lo revelará.



