Nota: El siguiente fue brindado a Perpetuo por la editorial de la Universidad Autónoma de Nuevo León. En FIL de Guadalajara, nos permitieron tomar los libros que quisiéramos para reseñar e incluir en el 3,2,1. El de Maya fue el indicado y reproducimos tres poemas en la edición más reciente del 3,2,1.
Hay días que terminan con la misma rapidez con que las hormigas se llevan los restos aplastados de la larva en la corteza. Lo entendimos sólo al darnos cuenta que nadie se detendría por nosotros. *** ¿Qué buscas en esa carta de tinta azul? Tu voz hablando de las flores pequeñas del sauco. *** Solíamos conversar del tipo de cosas simples que se olvidan en la madrugada. Parece que ahora repetimos esos diálogos con cierta esperanza de reinvención como si fueran un conjuro en el que la higuera transforma sus flores en zarzales rojigrises que descienden tranquilos llevándose nuestros secretos a verientes escondidas. *** Por las grietas de mi casa son bienvenidos los grillo que confunden las horas las termitas que desgastan los muebles las hormigas en la alacena y sus colonias en el jardín, el abejorro entre los lirios, el ciempiés en la pared. Las polillas ya no tienen que golpearse en la doble capa de polvo acumulada en la ventana. *** Al derramar mis lágrimas entre la hierba el corazón palpita con mayor intensidad. Comienzo a entender que en días como estos nada se detiene aunque las cosas sucedan con lentitud. ¡Me detengo por ti!, parecen decir los tréboles al recibir las gotas saladas que se pierden en la tierra. *** ¿Qué buscas en estas cartas de tinta azul? El momento en que las avispas hicieron heridas en tu piel.
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Anahí Maya Garvizu (Bolivia). Es autora de Las estancias. Recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Villareal 2024 por su obra El bosque tiene oídos, el campo tiene ojos.



