I
Cuando su esposo murió, o quizá desde antes,
mi abuela comenzó a llenar su casa de objetos.
Mesas con las patas rotas, trastes quebrados, sartenes sin mango, zapatos con la suela despegada. Tablas con clavos llenos de óxido. Televisiones que a duras penas encendían. Herramientas que encontraba en la calle, artefactos que guardaban cosas recogidas de quién sabe dónde, ropa de gente que nunca conoció. Partes de máquinas que ya no existen.
Nunca sabes qué puede servir, dice siempre.
II
Mi madre dice que esa es su forma de lidiar con las ausencias.
Que no pudo aceptar que sus hijos
no fueran para siempre suyos
y que sus nietas, un día,
ya no quisieran que las acompañara hasta la escuela.
Que acumular es su forma de decirse
todavía estoy aquí.
III
Acumuló tantos objetos
que redujo su espacio a un pasillo
en el que solamente cabe ella misma.
Mientras va y viene por su casa
recita la historia de sus cosas
como si fuera la suya.
Ríe.
En su casa todo tiene un sitio
a pesar de ser inútil.
Irma Torregrosa. Mérida, 1993. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Autónoma de Yucatán. Autora de Piélago, libro ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía San Román 2017. Su segundo libro, Lugar de taxidermia, fue finalista del XXXVI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, en España, en 2023 y fue editado por el sello editorial Esdrújula en 2024.





