Un cigarrillo. Eso, nada más alcanza. Lo sacás de la caja. Lo encendés. El encendedor no anda. Clack. Clack. Otra vez. Ahora sí. Lo encendés. La lumbre te hace sombras. Inhalás. Retenés. Exhalás. Te veo. Nos vemos. La mirada pesa. Una charla. Más charla. Hablar de cuestiones. Del tiempo. Del destino. Creo que es amor. Sí. Es amor. En balcones. Agarrados de las manos. En la calle. En la estación. Te leí a Idea Vilariño. Es amor. Sí. La vida pasa. Besos al llegar. Pero ahora, besos al irme. La voz se hace eco. Las palabras son una víbora de plata. La vida pasa. La mirada baja. La sombra bajo el rostro. Perdones. Laberintos de palabras. Palabras que no van a ningún lado. Ya no veo tu sombra. Ni el reverdecer de tu cuerpo en la primavera. Ni tu flor de agua en las sábanas. Ni la muestra salada de una lágrima en las risas. Ya no tendrás a mis hijos. La sombra pesa. Pesa. Así, solo. La gloria de la ausencia. Los pasos pesados. La lumbre eterna del vacío. La esperanza de llenarlo. Me freno. Los bolsillos. Un cigarrillo. Eso, nada más alcanza. De nuevo.
Elías Ron Rabinovici. Argentino, cosaco y politólogo. Por la suma de esos defectos, escritor.



