
Un país de líneas rectas asombra a sus amantes. El amor desafía y se rinde a lo geométrico. Va encontrando sus propias, sinuosas maneras de afirmarse. Desde el cielo se ve la intransigencia, lo fácil que sería que el jardín rebasara su parcela, la torpe rigidez de los contornos. Errática en su forma, nuestra Europa contiene frustraciones que carecen de ella. ¿Cómo me habrías querido si fueras de un lugar más imperfecto? ¿Nos habríamos manchado más las manos? ¿Habrías tensado el arco de la ternura hasta romper la cuerda? A fuerza de insistir en lo imposible, el amor crea también sus geometrías. Como esos agujeros perfectos en la roca: la erosión piensa nuevas estructuras, un patrón que se inventa de camino, burlando toda lógica. Aunque nunca del todo. En el baldío de al lado, la hierba crece siempre más hermosa, retorciendo fronteras, confiando en lo salvaje, hacia donde llegaran a fundirse la tierra y sus desórdenes.
Rosa Berbel (Sevilla, España, 1997) ha publicado Las niñas siempre dicen la verdad (Hiperión, 2018) y Los planetas fantasma (Tusquets, 2022). Ha obtenido, entre otros, el Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal, el Premio de la Crítica de Andalucía a la mejor Ópera Prima y el Premio Ojo Crítico de Poesía 2019 de Radio Nacional de España. Fue residente del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) en septiembre de 2025. Publicó una selección de sus poemas bajo el título Brillantes y caóticas (Sonámbulos, 2021) y ha aparecido en numerosas antologías nacionales e internacionales. En la actualidad trabaja en el Departamento de Literatura Española de la Universidad de Granada.
La ilustración es de Daniela Zorrilla.




