Hoy, agradezco no ser librero; menos aún bibliotecario. Hay pocos trabajos más complicados que recibir un libro nuevo y determinar dónde encaja entre los demás—si García Márquez habrá que ponerlo junto a Carlos Fuentes o a Faulkner, por ejemplo—. Tengo la fortuna de ser editor y no tener que preocuparme por clasificar escritos de manera concreta, salvo por un par de términos que usamos, acá, en Perpetuo, por falta de otros. Si algo, mi trabajo es el de criticar toda clasificación existente y sugerir nuevas sin pensar en el espacio de anaqueles. O lo que es peor, el lugar propicio para que lo encuentre la persona indicada.
Siento eso, sobre todo, esta tarde, que termino de leer el nuevo libro de Alex González Ormerod, La derecha no existe (pero ahí está) —cuyo avance, además, está disponible en Perpetuo—. Mismo que, muy probablemente, es el mejor intento por desentrañar los problemas modernos de México y entender qué ocurre en el país. Para ello, enfrentarse a la pregunta latente del México actual: ¿qué le pasó a la derecha? ¿dónde está? Contestarla es tan complicado que termina siendo una odisea por géneros y, de paso, una confusión para el bibliotecario.
No sabría donde colocarlo y, quizá, ese es su mayor mérito. Me intriga entrar a un par de librerías y ver el anaquel que le corresponda. No ahora, que estará, sin duda, entre las novedades, donde pertenece. Me refiero a dentro de dos meses o tres, cuando deje de oler a lo reciente y tenga, por fin, el lugar merecido como una órden recurrente entre los libreros y una consulta constante para las bibliotecas.
Tras mucho debatirlo, llegué, por eliminación, a darme por vencido en las categorías tradicionales. Sería más propio inventarle una propia—como ha de serlo para todo buen texto—. Basta con adentrarse en sus capítulos para verlo.
El librero que tome, tan solo, el primero, creerá que es una novela. González opta por arrancar sus estudios de la derecha imaginándose qué hubiera pasado si, en el 88, México hubiera dado un giro a la izquierda con Cuauhtémoc Cárdenas. Me ahorro los espoileres, bastará con decir que, aún cuando las cosas cambian, parecen mantenerse rotundamente constantes. Suficiente exploración para ir a la sección de novelas, más especificamente las mexicanas; aún más, las históricas.
González no se detiene ahí. Se pone un casco de político teórico y analiza la derecha desde un punto más abstracto; luego, con historia global. (Sección que, he de destacar, publicamos como adelanto en Perpetuo). Ahí, sería propio ponerlo entre los libros de ciencias sociales; los de filosofía política, quizá.
Pero lo que más me interesa son los capítulos que le siguen; esos donde traza con una perspicacia tenaz, la historia moderna de México para ver el ascenso de la derecha con los bárbaros del norte, la llegada de Vicente Fox y el eventual fracaso panista con el ascenso de Peña Nieto. Ahí, me atrevo a decir que González es más ambicioso de lo que cree—o de lo que deja ver—. Lo suyo es de las primeras historias de estos años en este México. De los primeros intentos por estudiar el breve periodo entre el PRI y MORENA donde hubo alternancia y gobiernos con minorías. Algunos, dirían—aunque ya me imagino la respuesta de González—, el breve periodo de democracia mexicana.
Lo hace, como un buen historiador, enfocándose en los márgenes. La política mexicana de hoy, en boca de todos sus observadores, es la historia de MORENA y, a su vez, la de su fundador, López Obrador. Pero esa historia ignora, por completo, a los que, hace apenas unos años, eran los más relevantes. Sus fracasos son el otro lado de la moneda. Mismos que explican—que explica González, a detalle—el alza de MORENA. Así entiende uno por qué la izquierda ha sido tan reservada en temas sociales; por qué los partidos políticos son tan grandes; por qué, incluso, las figuras tan grandes como Margarita Zavala y Felipe Calderón, no logran armar fuerzas políticas y vuelven al PAN.
Aún si no se lo proponía, aún si, lo suyo, era una exploración intelectual, para llegar a ella, González tuvo que escribir la historia moderna de México. Tuvo que acomodarla con la fortuna que da el haber pasado ya tanto un par de años y ver como se asientan las aguas. Sabiendo que todo puede cambiar—que la derecha puede volver—, pero que su estado actual es un hecho.
Por ello, mi mayor tentación es poner lo de Gonzalez con los libros de historia y enfrentarme al terrible despertar de conciencia que le viene a uno cuando ve lo vivido como parte del pasado. Mismo hecho—el de recordarle a uno el paso del tiempo y la vejez inevitable—por el cuál sería mejor ponerlo con los libros prohibidos; en el peor caso, los de filosofía, que van siendo lo mismo.
Pero no. No soy librero. No tengo que preocuparme por las certezas. Si algo, lo de González, es una respuesta. Una respuesta larga, pero necesaria y premeditada. Respuesta a la pregunta que se hizo. ¿Qué le pasó a la derecha de México? Como el título dice, no existe. La cosa es explicarlo. La cosa, es lo que hace González.
JL Sabau es el editor general de Perpetuo. No le gustan las biografías.




