En 2018, las cosas pintaban bien para Futuro—un movimiento político en el estado de Jalisco, al poniente de México—. Se acaba de registrar como partido y prometía sacudir el sistema político de siempre. Su misión era mostrar una nueva forma de hacer política, más cercana a la gente y más joven. El sueño duraría poco.
Seis años después, perderían el regi…













