La música es un reflejo de nuestras virtudes; también de nuestros defectos. A lo largo de la historia, ha sido un método para excluir a distintos grupos. El ejemplo más claro es generacional—excluir a las generaciones más jóvenes de lo ya establecido—. Detrás de ese, sin embargo, hay otros más complicados. Está, por ejemplo, una separación social que determina qué música es "aceptable" y qué música no.
Esta semana, hablé con Juan I. Espinosa, productor musical argentino, justo de este tema del cuál escribió, en exclusiva, para Perpetuo.
Puedes leer su ensayo en pereptuo.substack.com












